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Hospitales bonaerenses lanzan licitaciones por *cientos de millones* para insumos críticos, desde guantes hasta reactivos de laboratorio. ¿Alcanzará para cubrir las urgencias de 2026? Un llamado desesperado a los proveedores.
La salud bonaerense está en el ojo de la tormenta, y el Boletín Oficial refleja la urgencia desesperada de los hospitales por conseguir insumos vitales. Con una serie de disposiciones que suman cientos de millones de pesos, los nosocomios de la provincia buscan abastecerse para el 2026, en un contexto de precios volátiles y necesidades crecientes.
El Hospital Evita de Lanús (HIGAEMSALGP) se topó con un problema: su segunda licitación privada para la adquisición de guantes para enfermería quedó desierta. Un revés que obliga a un tercer llamado, programado para el 11 de febrero, poniendo en evidencia las dificultades para cerrar contratos incluso en bienes básicos. El monto asignado para gastos administrativos de este proceso es de $748.300,00, una cifra que muestra que hasta la burocracia tiene su costo.
En simultáneo, otros gigantes de la salud bonaerense despliegan sus estrategias de compra. El Hospital Dr. Alberto A. Eurnekian de Ezeiza (HZGAAAEMSALGP) autorizó una licitación privada por $66.825.000,00 para adquirir reactivos de microbiología con equipamiento, un elemento crucial para diagnósticos y tratamientos. Por su parte, el Hospital Evita Pueblo de Berazategui (HIGAEPMSALGP) no se queda atrás, con una licitación por más de $252 millones para tarjetas de tipificación con equipamiento en comodato para su área de bacteriología. Finalmente, el Hospital Presidente Perón de Avellaneda (HIPPMSALGP) autorizó una compra monumental de $328.064.100,00 en reactivos con equipamiento para su laboratorio, buscando cubrir todo el año 2026.
Estos llamados representan una carrera contra el tiempo para garantizar la operatividad de servicios esenciales. La magnitud de los montos y la diversidad de insumos (desde los más básicos hasta los de alta complejidad diagnóstica) evidencian la enorme presión presupuestaria y de abastecimiento que enfrentan los hospitales públicos. Para las empresas del sector salud, estas licitaciones son una oportunidad de oro, pero también un desafío logístico y económico. La posibilidad de ampliaciones o disminuciones de hasta el 100% en algunos contratos, según el Artículo 7° Inciso B del Decreto 59/19, añade una capa de flexibilidad, pero también de incertidumbre. La ciudadanía espera que estos fondos se traduzcan en una mejor atención y que los procesos sean transparentes y eficientes, sin más licitaciones desiertas que demoren la llegada de lo que se necesita con urgencia.