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El Ministerio de Cultura de CABA aprueba una batería de contratos para servicios artísticos. ¿Quiénes son los beneficiados y qué implicancias tiene esta inyección de fondos en la escena cultural de la Ciudad? Un vistazo a la danza de los millones en el arte porteño.
El Boletín Oficial se tiñe de arte y espectáculo con una serie de resoluciones del Ministerio de Cultura. Las Resoluciones N° 307/MCGC/26, 308/MCGC/26, 309/MCGC/26, 310/MCGC/26 y 311/MCGC/26 son, en esencia, la misma cosa: la aprobación de sendos contratos de locación de servicios artísticos.
Esto significa que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está formalizando el vínculo con artistas o agrupaciones para la prestación de sus talentos. Aunque los nombres de los artistas o el tipo específico de servicio no se detallan en el escueto texto oficial, es una práctica habitual que el Ministerio de Cultura contrate espectáculos, performances, talleres o producciones para los diversos eventos y espacios culturales que gestiona a lo largo del año.
Para el sector artístico, a menudo golpeado por la informalidad y la falta de financiación, la aprobación de estos contratos representa un alivio económico y un reconocimiento institucional. Proporciona trabajo y visibilidad, permitiendo que la rueda de la producción cultural siga girando. Sin embargo, para el ciudadano que paga impuestos, la falta de transparencia en los detalles de estos contratos puede generar suspicacias. ¿Son contratos justos? ¿Se benefician siempre los mismos? ¿Cuál es el retorno cultural para la sociedad?
El contexto de estas aprobaciones es la constante actividad cultural de Buenos Aires, una ciudad que se precia de su oferta artística. Estos contratos son el motor detrás de gran parte de esa oferta, desde festivales hasta exposiciones y obras de teatro. Estar al tanto de estas aprobaciones es crucial para entender cómo se invierten los fondos públicos en el ámbito cultural y quiénes son los principales actores beneficiados.