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El Ministerio de Cultura porteño vuelve a mover los hilos con la aprobación de dos contratos de locación de servicios artísticos. ¿Quiénes son los beneficiados y qué impacto tiene esto en las arcas públicas y la escena cultural de la Ciudad?
El Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires acaba de publicar dos resoluciones, la N° 614/MCGC/26 y la N° 615/MCGC/26, que aprueban sendos contratos de locación de servicios artísticos en el ámbito del Ministerio de Cultura. Si bien los detalles específicos de los artistas o el monto de los contratos no se explicitan en estas resoluciones, el modus operandi es claro: la gestión cultural porteña sigue apostando por la contratación de talento externo. Esto implica que, en vez de fortalecer estructuras internas o realizar concursos públicos, se opta por la figura de la locación, una práctica habitual pero que siempre genera debate sobre la transparencia y la eficiencia del gasto público en cultura.
Para el ciudadano de a pie, significa que parte de sus impuestos se destina a mantener una agenda cultural activa, aunque sin conocer a fondo los nombres ni los proyectos específicos detrás de estas aprobaciones. Para el sector artístico, representa una fuente de trabajo, aunque precaria por su naturaleza temporal. La relevancia de estas medidas es baja en términos de impacto macroeconómico, pero son un termómetro constante de la política cultural del gobierno de la Ciudad. ¿Estamos ante una gestión que prioriza la agilidad sobre la estabilidad? El tiempo lo dirá. Manténganse atentos a futuras publicaciones para desentrañar quiénes son los artistas beneficiados y qué propuestas culturales veremos.