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Dos empleadas estatales ven frustradas sus aspiraciones de ascender al Nivel 'A' del SINEP. El Gobierno ratifica la negativa, argumentando falta de requisitos y funciones no pertinentes. ¿Un mensaje para la burocracia?
El Gobierno Nacional, a través de una serie de decretos presidenciales, ha rechazado de forma contundente los recursos jerárquicos presentados por dos empleadas del Estado que buscaban ascender al codiciado Nivel "A" del Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP). Se trata de Sara LAUFER (D.N.I. Nº 13.655.918) y Natalia Anabella MARTÍNEZ (D.N.I. Nº 26.892.446), quienes vieron truncadas sus aspiraciones de progreso en la carrera administrativa.
"No cumplimentan los requisitos excluyentes de dicho Nivel escalafonario", sentencia el Gobierno.
En el caso de Sara Laufer, el Comité de Valoración determinó que no acredita la "especialización avanzada" requerida y que sus funciones actuales no son pertinentes para el Nivel A. Pese a haber cursado estudios en Protocolo y Ceremonial y una especialización en Gestión de Políticas Públicas en el INAP, la administración fue inflexible.
Por su parte, Natalia Martínez, abogada con vasta experiencia en representación letrada del ex-Ministerio de Trabajo, también fue rechazada bajo el mismo argumento: sus funciones "no resultan pertinentes" para el Nivel A, a pesar de su alegato de cumplir con los requisitos y de ser "referente asesor legal". La recurrente incluso denunció una supuesta afectación al derecho a la igualdad, argumentando que otros agentes con antecedentes similares sí lograron la promoción.
Estos decretos, firmados por el Presidente Milei y la Ministra Sandra Pettovello, no solo ratifican la decisión original del ex-Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Resolución N° 1120/23), sino que también agotan la vía administrativa, dejando a las afectadas la única opción de recurrir a la Justicia dentro de los 180 días hábiles. La medida envía una señal clara sobre la estricta interpretación de los requisitos para los ascensos en la administración pública, priorizando la valoración técnica y la pertinencia de las funciones por encima de la antigüedad o la capacitación general, un golpe para quienes soñaban con escalar en el organigrama estatal. Es un mensaje directo a la burocracia: el mérito y la adecuación al puesto se evalúan con lupa.