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El IPS de Buenos Aires desata un vendaval de resoluciones que exigen a ex becarios y residentes de la salud el pago de aportes previsionales millonarios. Mientras algunos enfrentan deudas exorbitantes, otros logran un respiro. ¿Se viene una ola de juicios?
La lupa del Instituto de Previsión Social (IPS) de la Provincia de Buenos Aires se posó sobre el pasado laboral de varios profesionales de la salud, generando un verdadero terremoto en el sector. La figura del 'becario' o 'residente', que por años fue un limbo legal sin relación de empleo público, ahora se convierte en una deuda previsional millonaria.
Ricardo Nicolás Fernández, ex Técnico Profesional en la Subsecretaría de Atención a las Adicciones (Ministerio de Salud) entre 2007 y 2009, fue intimado a pagar $1.144.703,07 en concepto de aportes personales y $981.174,06 por contribuciones patronales. Su propuesta de pago en 24 cuotas fue rechazada de plano por "insuficiente", y el IPS amenaza con la vía ejecutiva si no abona en 10 días. Un golpe durísimo para un profesional que trabajó en condiciones precarias.
El caso de Gabriela Rosa Bacaluzzo es aún más impactante. Esta médica, que fue residente en los hospitales Magdalena V. de Martínez y Pedro Fiorito (1993-1999) y becaria en la Región Sanitaria VI (1999-2000), enfrenta una deuda combinada de más de $17.6 millones en aportes personales y $13.1 millones en contribuciones patronales. Afortunadamente para ella, el IPS aceptó su propuesta de pago en 14 cuotas mensuales y consecutivas.
Pero no todo es drama: María Aurora Hidalgo, ex médica Residente y Jefa en el Hospital San Roque de Gonnet (1987-1991) y becaria en el Hospital Mi Pueblo de Florencio Varela (2005-2009), tuvo un desenlace más favorable. Tras el reconocimiento de sus servicios insalubres y la liquidación de sus cargos deudores (que sumaban más de $1.4 millones en aportes personales y $1.2 millones en contribuciones patronales), el IPS verificó un excedente y ¡dispuso la devolución de $88.600,26! Este caso marca un precedente alentador, aunque la disparidad en las resoluciones genera incertidumbre y bronca en el colectivo médico. La pregunta es: ¿cuántos más profesionales se encuentran en situaciones similares, enfrentando deudas o esperando que se les reconozcan sus derechos?