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Desde obras de gas hasta reparaciones generales y módulos alimentarios, la Provincia de Buenos Aires destina cientos de millones para sus escuelas. Pero la burocracia y los plazos ajustados ponen en jaque la llegada de estos recursos vitales.
La educación pública bonaerense busca ponerse al día con una serie de contrataciones que prometen mejorar la infraestructura y garantizar la alimentación de miles de estudiantes. Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos.
La suma de estas inversiones asciende a cientos de millones de pesos, destinados a mejorar las condiciones en las que estudian y se alimentan los chicos. No obstante, la experiencia indica que los procesos de licitación y contratación suelen ser complejos y, a menudo, sufren retrasos. La pregunta que flota en el aire es: ¿Se ejecutarán estas obras y se entregarán los alimentos en tiempo y forma para cuando realmente se necesiten? Los ojos de la comunidad educativa estarán puestos en cada avance, esperando que esta vez, la burocracia no le gane a la necesidad.