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El Ministerio de Capital Humano validó un acuerdo entre gremios y cámaras del cuero, pero puso el foco en cláusulas "no remunerativas" y aportes empresariales, generando un fuerte llamado de atención sobre las prácticas laborales y la transparencia financiera.
En un golpe de timón que busca poner orden en las relaciones laborales, el Boletín Oficial acaba de homologar un acuerdo clave para la industria del cuero. Sin embargo, la medida no pasa desapercibida por las advertencias explícitas del Ministerio de Capital Humano sobre puntos críticos del convenio.
Se trata del pacto entre la Federación Argentina de Trabajadores de la Industria del Cuero y Afines (FATICA), el Sindicato de Empleados, Capataces y Encargados de la Industria del Cuero, y la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines de la República Argentina (CIMA) (Disposición 2561/2025). Este acuerdo, firmado originalmente en diciembre de 2023, establece modificaciones salariales y laborales cruciales para el sector.
El punto más controversial es, una vez más, el carácter no remunerativo de ciertas sumas pactadas. Aunque las partes aclararon que estas sumas se transformaron en remunerativas en febrero de 2024, la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo no dejó pasar la oportunidad para recordar lo establecido en el Artículo 103 de la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744. Esta advertencia subraya la preocupación oficial por la evasión de cargas sociales y el impacto negativo en la seguridad social de los trabajadores.
Pero la cosa no termina ahí. La disposición es aún más tajante al excluir de la homologación las contribuciones empresarias con destino a la parte empleadora (CIMA), previstas en las cláusulas quinta y sexta del acuerdo. La justificación es contundente: su contenido "resulta ajeno a las previsiones del derecho colectivo de trabajo". Además, se exige que las contribuciones empresarias con destino sindical (cláusula 4) sean administradas y documentadas por separado, en línea con el Decreto N° 467/88.
Este acto administrativo es una clara señal del gobierno: si bien se fomenta la negociación colectiva, hay límites claros en cuanto a la legalidad de las cláusulas. Para la industria del cuero, significa una llamada de atención para ajustar las prácticas a la normativa vigente y garantizar la transparencia en los aportes y las remuneraciones.