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Cientos de familias en vilo: la reconocida empresa FIPLASTO S.A. acuerda suspensiones bajo el polémico Artículo 223 bis de la LCT, garantizando pagos no remunerativos. ¿Un salvavidas o el preludio de un ajuste mayor?
Una noticia que estremece al sector industrial: la Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo homologó un acuerdo entre FIPLASTO SOCIEDAD ANÓNIMA y el SINDICATO DE OBREROS Y EMPLEADOS DE FIPLASTO para suspender personal masivamente. Esta medida, amparada en el controvertido Artículo 223 bis de la Ley N° 20.744 de Contrato de Trabajo, permite a la empresa aplicar suspensiones con el pago de una prestación no remunerativa.
El acuerdo, que ya cuenta con un listado de personal afectado, evidencia las dificultades económicas que atraviesa la compañía y, por extensión, parte de la industria manufacturera. El Artículo 223 bis es una herramienta que las empresas suelen utilizar en momentos de crisis para evitar despidos, ofreciendo una suma de dinero que no tiene carácter salarial y, por lo tanto, no genera cargas sociales ni otros beneficios laborales plenos. Esto implica un alivio para la caja de la empresa, pero un duro golpe para el bolsillo de los trabajadores, quienes ven reducidos sus ingresos y derechos laborales durante el período de suspensión.
"La homologación del acuerdo marco colectivo... lo es sin perjuicio de los derechos individuales de los trabajadores comprendidos por el mismo."
Esta frase, si bien busca proteger al empleado, en la práctica, las suspensiones con pagos no remunerativos suelen generar una merma significativa en el poder adquisitivo y la estabilidad laboral. El contexto de incertidumbre económica empuja a las empresas a tomar decisiones drásticas, y este caso de Fiplasto es un claro ejemplo de cómo la crisis se traduce en medidas que afectan directamente la vida de cientos de familias. La industria manufacturera sigue en la cuerda floja, y este tipo de acuerdos son un termómetro de la delicada situación que atraviesa.