Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El SENASA declara la emergencia por el temible Picudo Rojo en la isla Martín García, una plaga cuarentenaria que podría devastar el patrimonio natural y urbano del país. ¡Se autorizan agroquímicos de urgencia!
¡ALERTA ROJA en Argentina! El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha declarado la Emergencia Fitosanitaria por la plaga del Picudo Rojo de las Palmeras (Rhynchophorus ferrugineus Olivier), una amenaza global que ya ha sido detectada en la histórica isla Martín García, Provincia de Buenos Aires. Esta resolución, la 133/2026, pone en marcha un plan de contingencia hasta el 30 de junio de 2027 para evitar una catástrofe ambiental y económica.
El Picudo Rojo, considerado la plaga más destructiva de las palmeras, ataca a más de TREINTA Y CINCO (35) especies de VEINTITRÉS (23) géneros, y su incursión en Uruguay en 2022 ya había encendido las alarmas en nuestro país. Ahora, con la confirmación de su presencia en suelo argentino mediante el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO), la situación es crítica.
'Toda persona responsable... que detecte la presencia de ejemplares compatibles con la plaga... está obligada a notificar el hecho, en forma inmediata y de manera fehaciente, a la Oficina del SENASA más cercana', reza el Artículo 3°, haciendo de la denuncia una obligación ciudadana.
La gravedad de la situación ha llevado al SENASA a autorizar, de manera excepcional y provisoria hasta el 30 de junio de 2027, el uso de una serie de principios activos para tratamientos de endoterapia y exoterapia, incluyendo nombres como ACETAMIPRID, BENZOATO DE EMAMECTINA, CARBARIL, DIMETOATO, DINOTEFURAM, FOSMET, IMIDACLOPRID y TIAMETOXAM. Esto es un claro indicio de la desesperación por frenar el avance de este insecto que, de no controlarse, podría borrar del paisaje a miles de palmeras nativas y exóticas, afectando desde el turismo hasta la biodiversidad. Es crucial que los responsables de aplicar estos tratamientos tomen los recaudos necesarios para que los frutos de las palmeras tratadas no sean consumidos. ¡El tiempo corre para salvar nuestras palmeras!