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La Autoridad Regulatoria Nuclear destraba licencias y autorizaciones vitales para el personal y plantas nucleares, incluyendo a la CNEA, aun cuando existen deudas significativas por tasas regulatorias. ¿Se prioriza la seguridad y el interés público sobre los cobros pendientes?
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) ha movido fichas importantes en el tablero energético y de salud del país, otorgando una serie de permisos y licencias fundamentales para la continuidad de la actividad nuclear en Argentina. Estas resoluciones, aunque administrativas, revelan una tensión entre la rigidez burocrática y la necesidad operativa, especialmente con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como protagonista.
En primer lugar, la Resolución 47/2025 aprobó la concesión de Permisos Individuales para el Uso de Radioisótopos y Radiaciones Ionizantes en aplicaciones médicas. Esto es una excelente noticia para el sector de la salud, ya que garantiza que los profesionales que manipulan estos materiales críticos estén debidamente habilitados, asegurando la seguridad en diagnósticos y tratamientos que salvan vidas.
Las Resoluciones 50/2025 y 51/2025 también son clave, al otorgar Licencias Individuales y Renovaciones de Autorizaciones Específicas para el personal que se desempeña en Instalaciones Clase I del ámbito nuclear. Estas habilitaciones son esenciales para el funcionamiento seguro de centrales y otras instalaciones de alta complejidad.
Sin embargo, lo que realmente captó la atención de los analistas fue la situación financiera de la CNEA. Tanto en la Resolución 50/2025 como en la Resolución 53/2025, la ARN admitió que la CNEA adeuda el pago de la tasa regulatoria prevista en la Ley N° 24.804. A pesar de esta morosidad, el organismo regulador decidió dar curso favorable a las tramitaciones, aplicando los intereses punitorios correspondientes, pero priorizando el "interés público".
En el caso de la Resolución 53/2025, se otorgó una Autorización de Práctica No Rutinaria para la "PLANTA DE FABRICACIÓN DE ELEMENTOS COMBUSTIBLES PARA REACTORES DE INVESTIGACIÓN (ECRI)" de la CNEA. Esta autorización es "fundamental" para la optimización de la protección radiológica y seguridad nuclear, y para garantizar el suministro de molibdeno 99 e Iodo 131 para uso en medicina nuclear, así como la provisión de 65 elementos combustibles para el vital Proyecto RA-10. La ARN argumenta que sin esta autorización, se pondrían en riesgo compromisos estratégicos para la salud y la investigación nuclear del país.
"Por razones de interés público", la ARN optó por la continuidad operativa, lo que plantea un interrogante sobre el equilibrio entre la fiscalización financiera y la necesidad de mantener en marcha proyectos nucleares estratégicos. Esta decisión, aunque busca evitar un mal mayor, podría sentar un precedente sobre cómo se manejan las deudas de organismos estatales en sectores críticos. La ciudadanía debe estar atenta a la transparencia de estos procesos y a que las excepciones no se conviertan en regla, garantizando siempre la máxima seguridad en un ámbito tan sensible como el nuclear.
23 de diciembre de 2025
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