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Cuatro empleados estatales, entre ellos una inspectora de Trabajo y un "Profesor de Educación Física" buscando un puesto administrativo, vieron sus aspiraciones de ascenso *frustradas*. La burocracia se impone con la "letra chica" del SINEP y la OFICINA NACIONAL DE EMPLEO PÚBLICO.
Un mazazo cayó sobre las expectativas de ascenso de cuatro empleados de la administración pública nacional. En una serie de decretos firmados por el Presidente, el gobierno rechazó recursos jerárquicos de Mirta Francisca Aiello, María Luisa Carmona, Darío Víctor Ayala y Matías Aureliano Ruiz Montes de Oca, quienes buscaban promocionar a niveles superiores dentro del Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP). La clave: la implacable interpretación de la normativa por parte de la OFICINA NACIONAL DE EMPLEO PÚBLICO y los Comités de Valoración.
Estos casos revelan las complejidades y las estrictas reglas del Régimen de Valoración por Evaluación y Mérito, diseñado para la promoción de nivel. Los recurrentes alegaban que la interpretación de la norma les permitía postularse a nuevos niveles, pero el Estado fue contundente:
La OFICINA NACIONAL DE EMPLEO PÚBLICO, como órgano rector, fue la encargada de sentar jurisprudencia administrativa, dejando claro que la "letra chica" de los decretos y las actas acuerdo es inquebrantable. Se argumenta que las promociones deben responder a las necesidades del organismo y a la disponibilidad de puestos que realmente impliquen mayor responsabilidad, no solo a la aspiración individual.
"La promoción de Nivel escalafonario bajo la modalidad que nos ocupa conlleva la designación del trabajador en un 'nuevo puesto', presupuesto que de no verificarse vaciaría de contenido a esa modalidad de excepción." - Oficina Nacional de Empleo Público
Para los empleados públicos: Estos casos son una advertencia clara sobre la necesidad de conocer a fondo la normativa de SINEP, especialmente las condiciones de acceso, los límites de promoción y la pertinencia de los títulos para las funciones específicas. La vía administrativa queda agotada, y a los recurrentes solo les queda la vía judicial, un camino largo y costoso.