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La Aduana sale de *shopping* y prepara una lluvia de subastas electrónicas en Clorinda y Paso de los Libres, mientras que en Gualeguaychú ya se cerró la venta de mercadería secuestrada. ¿Qué se esconde detrás de la fiebre por vaciar los depósitos fiscales?
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) está en modo "liquidación total" y lo hace a través de la vía electrónica. Dos nuevas disposiciones, la 137/2025 de la Aduana de Clorinda (Formosa) y la 208/2025 de la Aduana de Paso de los Libres (Corrientes), autorizan la venta de un arsenal de mercaderías secuestradas. ¡Atención! Los remates se realizarán el 27 de noviembre de 2025 mediante la plataforma online del Banco Ciudad de Buenos Aires (https://subastas.bancociudad.com.ar/).
¿El objetivo? Descongestionar depósitos, cuidar la "renta fiscal" y achicar los costos de almacenaje. En criollo, el Estado busca hacer caja con bienes que le sobran y que le cuestan plata guardar. La ciudadanía y las empresas tienen una oportunidad de oro para adquirir productos a precios potencialmente de remate, aunque siempre con el ojo puesto en las condiciones de venta.
Pero la cosa no termina ahí. La Aduana de Gualeguaychú (Entre Ríos) ya dio el "visto bueno" a la venta de lotes de su Subasta Electrónica N° 3.742, realizada el 16 de octubre de 2025. La Disposición 120/2025 aprueba lo comercializado y autoriza a los compradores a retirar su "botín" una vez abonados saldos e impuestos. Esto demuestra una clara tendencia hacia la digitalización y agilización de los procesos de disposición de bienes incautados.
Para el Estado, es una forma de optimizar recursos y evitar pérdidas por el deterioro de la mercadería o los costos de mantenimiento. Para los compradores, es una ventana a oportunidades de inversión o consumo a bajo costo. Sin embargo, el mercado de productos nuevos podría sentir una leve presión si el volumen de mercadería rematada es significativo y se compite con sus precios.
Este movimiento aduanero, que se ampara en convenios con el Banco Ciudad y normativas como la Ley N° 25.603 y el Código Aduanero, refleja una gestión más eficiente de los activos incautados, pero también abre interrogantes sobre el origen y la magnitud de los bienes que terminan en remate. ¿Cuántas historias de contrabando o infracciones se esconden detrás de cada lote?