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Una avalancha de licitaciones por más de $9.500 millones de pesos para programas de alimentación escolar y asistencia social sacude la provincia. ¿Es suficiente para paliar la emergencia alimentaria o un parche para una herida más profunda?
La lucha contra el hambre y la desnutrición en la provincia de Buenos Aires se intensifica con una serie de licitaciones que destinan miles de millones de pesos a programas de seguridad alimentaria. La Municipalidad de San Vicente se lleva la palma con dos llamados que suman una cifra escalofriante: $2.663 millones para el Programa MESA (Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria) y $5.489 millones para el Servicio Alimentario Escolar (SAE). Estas cifras récord demuestran la magnitud de la problemática y la urgencia de garantizar el plato de comida a miles de chicos y familias vulnerables.
San Miguel también pone el foco en la alimentación, con licitaciones para el aprovisionamiento de alimentos para comedores y merenderos por $164 millones, y una impactante compra de cajas de alimentos para vecinos por casi $919 millones. En Brandsen, el Consejo Escolar también se suma al Programa MESA, con una licitación privada por $382 millones para el período marzo-agosto de 2026. La suma total de estas licitaciones supera los $9.500 millones de pesos, una cifra que grafica la profunda crisis social y económica que atraviesa la provincia.
Estos programas son un salvavidas para miles de familias, pero la recurrencia de estas licitaciones con montos tan elevados plantea preguntas sobre la sostenibilidad a largo plazo y la efectividad de las políticas para erradicar las causas profundas del hambre. La ciudadanía espera que cada peso invertido llegue a su destino y que los controles sean férreos para evitar cualquier tipo de desvío. El acceso a la alimentación es un derecho, y estas licitaciones son un reflejo de una necesidad imperante en la sociedad bonaerense.