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La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) otorgó licencias clave al personal de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) a pesar de que el organismo estatal ¡adeuda la tasa regulatoria! Una medida excepcional bajo el paraguas del 'interés público' que genera polémica.
En una movida que levanta polvareda en el siempre hermético mundo nuclear, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), mediante la Resolución 518/2025, decidió pasar por alto un requisito fundamental y otorgar Licencias Individuales y Autorizaciones Específicas al personal que se desempeña en Instalaciones Clase I de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). ¿El detalle explosivo? La CNEA, el corazón de la actividad nuclear argentina, ¡adeuda el pago de la tasa regulatoria prevista en la Ley N° 24.804!
La Ley Nacional de la Actividad Nuclear N° 24.804 es clara: los licenciatarios deben abonar anualmente y por adelantado una tasa regulatoria. Sin embargo, la ARN argumentó 'razones de interés público' para hacer una excepción, permitiendo que el pago se efectúe con posterioridad y aplicando los intereses punitorios correspondientes. La decisión se tomó en la reunión de directorio del 13 de agosto de 2025 (Acta N° 23), basándose en la Resolución N° 452/19.
Primero, rompe con la rigurosidad administrativa que se exige a cualquier otro operador. Si una empresa privada o una institución médica adeudara la tasa, ¿recibiría el mismo trato de favor? La justificación de 'interés público' es una carta fuerte, pero su aplicación selectiva siempre genera dudas sobre la equidad regulatoria.
Segundo, la CNEA es un organismo estatal clave, y su situación financiera, al punto de no poder cumplir con una obligación regulatoria básica, enciende alarmas sobre la gestión de recursos en un sector estratégico y de alta sensibilidad. ¿Es una señal de problemas más profundos o una simple flexibilización para evitar frenar operaciones críticas?
Para el ciudadano de a pie, esta medida significa que el ente encargado de la seguridad nuclear está haciendo la vista gorda con uno de sus actores más importantes, bajo una justificación que, aunque legal, puede percibirse como un privilegio. La transparencia en estos casos es fundamental para evitar suspicacias y asegurar que la seguridad no quede comprometida por cuestiones financieras o políticas. Estaremos atentos a las implicaciones de esta decisión que, sin duda, dará que hablar en los pasillos del poder.