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Un agente del Instituto Provincial de Lotería y Casinos ve denegada su solicitud de bonificación por título universitario, al considerar que su Licenciatura en Relaciones Internacionales no se ajusta a sus tareas en Compras.
Un revuelo administrativo sacude al Instituto Provincial de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires. Lucas PONZINIBBIO, Jefe Interino del Departamento Compras, ha visto rechazada su solicitud de la codiciada "Bonificación por Título Universitario de Grado (BTU)", establecida por el Decreto N° 641/25. ¿El motivo? Una supuesta "falta de atinencia" entre su título y sus funciones.
PONZINIBBIO, quien ostenta el título de Licenciado en Relaciones Internacionales expedido por la Universidad del Salvador, solicitó esta bonificación que el Gobierno Provincial implementó para profesionales de la Administración Pública. Sin embargo, tanto la Dirección Provincial de Planificación y Gestión Estratégica como la Dirección Provincial de Personal dictaminaron que no existe una correspondencia directa ni específica entre las incumbencias académicas de su licenciatura y las tareas administrativas, técnicas y operativas propias del área de Compras.
El agente, DNI 25.458.665, reviste como Oficial Principal 1 en la Planta Permanente con Estabilidad y cumple funciones en el Agrupamiento Jerárquico. A pesar de su cargo y su formación, la burocracia provincial le bajó el pulgar, argumentando que el espíritu del Decreto N° 641/25 exige una relevancia directa del título con la función desempeñada.
Esta resolución abre el debate sobre la interpretación de la "atinencia" en la administración pública. ¿Hasta qué punto un título debe estar directamente relacionado con las tareas diarias para ser reconocido con una bonificación? Mientras que para el agente esto significa una pérdida económica, para la administración es un intento de aplicar criterios de eficiencia y especialización.
Para el empleado público: Este caso sienta un precedente. No basta con tener un título universitario; la clave es que este sea directamente aplicable y relevante a las funciones específicas del puesto. Aquellos que busquen esta bonificación deberán asegurarse de que su formación académica esté alineada de manera innegable con sus responsabilidades laborales.
La polémica está servida: ¿Es demasiado restrictivo el criterio? ¿O es una forma de optimizar el uso de los recursos públicos y evitar bonificaciones por títulos que no aportan valor directo a la función? El futuro dirá si esta interpretación se mantiene o si genera nuevas discusiones.