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La Provincia de Buenos Aires desembolsa más de 370 millones en insumos y equipamiento hospitalario con licitaciones exprés, mientras un "error administrativo" frena la adquisición de un equipo médico vital. ¿La salud pública en la cuerda floja?
Los hospitales bonaerenses están en el ojo de la tormenta con una serie de decisiones que mueven cientos de millones de pesos en licitaciones y, a la vez, exponen fallas administrativas que podrían impactar directamente en la atención a los pacientes.
El Hospital Gobernador Domingo Mercante de José C. Paz, por un lado, lanza dos licitaciones privadas por un monto combinado que supera los 234 millones de pesos. Una para la adquisición de Insumos de Laboratorio (Endocrino Rechazados) por $109.107.100,00 y otra para Bacteriología Tarjetas (Fracasado) por $125.856.000,00. Ambas, con opción a ampliación del período de contratación, lo que sugiere una urgencia o una planificación a corto plazo en la provisión de elementos críticos.
En otro frente, el H.I.G.A. “Gral. San Martín” de La Plata no se queda atrás y autoriza una licitación privada por $139.500.000,00 para el alquiler de aire acondicionado con maquinaria enfriadora. Una cifra astronómica para climatización que, aunque necesaria, levanta sospechas sobre los costos y la gestión de infraestructura hospitalaria.
Pero la frutilla del postre llega desde el Hospital Interzonal General de Agudos Presidente Perón de Avellaneda, donde un "error administrativo" obligó a dejar sin efecto la publicación de una licitación privada para la adquisición de un "EQUIPO DE ARCO EN C" para el servicio de Diagnóstico por Imágenes. Este tipo de equipos son fundamentales para procedimientos quirúrgicos y diagnósticos avanzados. La omisión o el error en la publicación no solo genera un gasto inútil en el proceso, sino que retrasa la llegada de tecnología vital para la salud de miles de bonaerenses. Se arbitrarán los medios para un nuevo llamado, pero el tiempo perdido en salud es irrecuperable.
La suma de los montos involucrados en estas licitaciones supera los $370 millones, un número que resalta la magnitud de las necesidades y, a la vez, la fragilidad de un sistema que no puede permitirse errores en la compra de insumos y equipos.
Para el ciudadano común: Estos movimientos millonarios y los errores burocráticos repercuten directamente en la calidad y disponibilidad de los servicios de salud. La falta de insumos o el retraso en equipos vitales puede significar una diferencia entre la vida y la muerte. Es crucial exigir transparencia y eficiencia en la gestión de estos fondos.