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La Autoridad Regulatoria Nuclear impone una multa millonaria a TECNONUCLEAR S.A. y a su responsable por el hurto de Iodo-131 en plena calle y la vergonzosa demora en notificar el incidente. Un riesgo latente que pudo ser una catástrofe.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) ha desatado una bomba en el sector al aplicar una durísima sanción económica, equivalente a TREINTA Y TRES COMA TRES (33,3) Horas Regulatorias, a la empresa TECNONUCLEAR S.A. y al Sr. ROBERTO OSCAR MÁRQUEZ, quien fungía como responsable de la seguridad radiológica. Esta multa se impone de forma solidaria por el grave incumplimiento de las normativas de seguridad, tras un incidente que dejó a la sociedad al borde de un riesgo impensado.
Los hechos, que se remontan al 14 de mayo de 2024, son de película pero tristemente reales: un bulto con un vial de Iodo-131 (I-131) en forma líquida de 40 mCi fue sustraído en la vía pública, ¡mientras era cargado en un vehículo frente a la sede de la empresa! La investigación de la ARN fue lapidaria: el vehículo fue dejado con las puertas abiertas y sin supervisión, una invitación a la tragedia que un tercero no dudó en aprovechar.
Pero la negligencia no terminó ahí. TECNONUCLEAR S.A. incumplió la obligación de comunicación inmediata, notificando a la ARN aproximadamente tres horas después del hurto. En un sector donde cada segundo cuenta, esta demora es imperdonable y pudo tener consecuencias devastadoras para la salud pública.
La ARN calificó la infracción como grave debido a la naturaleza del material involucrado y la exposición pública al riesgo, a pesar de que no se produjeron efectos radiológicos reportados. La sanción, calculada en “Horas Regulatorias” (una unidad cuyo valor monetario se fija anualmente), busca ser un castigo ejemplar para disuadir futuras laxitudes.
Para las empresas que manejan materiales radiactivos, esta resolución es una advertencia severa: la seguridad radiológica y física no es negociable. La reputación y la confianza pública en el sector se ven seriamente comprometidas cuando fallas tan básicas permiten que materiales peligrosos queden a merced de la delincuencia o el descuido. La ciudadanía debe saber que estos materiales son transportados por sus calles y que es crucial que las empresas y el personal a cargo cumplan a rajatabla con la normativa para evitar que un simple descuido se convierta en una tragedia. La ARN ha dejado claro que no tolerará la negligencia en un ámbito tan sensible.