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El Instituto de Previsión Social bonaerense destapa una serie de resoluciones que involucran el reconocimiento de servicios insalubres, jubilaciones póstumas y deudas millonarias por aportes no realizados, revelando la complejidad y el costo oculto del sistema previsional provincial.
El Instituto de Previsión Social (IPS) de la Provincia de Buenos Aires ha vuelto a ser el centro de atención con una batería de resoluciones que ponen en jaque la delicada situación financiera del sistema previsional. En lo que parece ser una ola de ajustes póstumos y reconocimientos tardíos, se han aprobado jubilaciones y pensiones para beneficiarios que ya no están entre nosotros, y se han convalidado deudas millonarias por aportes no realizados.
Varias de las resoluciones giran en torno al reconocimiento de servicios insalubres para profesionales de la salud. Es el caso de Susana Verónica FRIEBOES, médica residente y jefa en Dermatología, a quien se le reconocieron servicios desde 1995 hasta 2002. Esto no viene sin un costo: se legitima una deuda que supera los $14.3 millones por aportes personales y más de $10.7 millones por contribuciones patronales. Una situación similar enfrenta Silvia Marcela MAURO, médica residente en pediatría y becaria, con deudas que suman cerca de $8 millones en aportes personales y contribuciones patronales por servicios prestados en dos hospitales bonaerenses. Si bien en ambos casos los aportes personales fueron cancelados por las titulares, las deudas patronales, que superan los $12 millones, quedan pendientes y son un peso para las arcas públicas.
Otro patrón alarmante es el reconocimiento de beneficios jubilatorios de forma póstuma. Diana Elizabeth MARTINEZ, secretaria preescolar, y Gloria Elvira FRANCETIC, secretaria de Asuntos Docentes, vieron reconocida su jubilación ordinaria después de su fallecimiento, con la consecuente liquidación de haberes a favor de sus herederos. En estos casos, sus cónyuges, Walter Horacio FERREYRO y Cirilo Valeriano IBAÑEZ, respectivamente, accedieron a la pensión. Eduardo KLIMAVICIUS, profesor y preceptor, también obtuvo su jubilación tras su deceso, y su cónyuge, Gladys Amelia ALBORNOS, recibió la pensión correspondiente. Incluso Juan Carlos GIARDILI, quien solicitó una pensión por su cónyuge fallecida, también falleció durante la tramitación, siendo su derecho reconocido póstumamente.
Estos casos, aunque individuales, suman una cifra impactante en deudas y compromisos. Solo en contribuciones patronales pendientes, la suma se acerca a los $40 millones de pesos, un monto que el Estado provincial deberá arbitrar para su recupero. La constante aparición de estas resoluciones subraya la necesidad de una gestión previsional más eficiente y transparente, donde los procesos no se extiendan por años y las deudas no se acumulen a cifras astronómicas. Los ciudadanos comunes deben estar atentos a estas decisiones, ya que afectan directamente la sostenibilidad del sistema que garantiza el futuro de todos.
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