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La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) desató una batería de resoluciones que ajustan los salarios mínimos para miles de trabajadores rurales en varias provincias, desde la cosecha de tabaco hasta la manipulación de granos. Pero la letra chica incluye una "cuota solidaria" del 2% a la U.A.T.R.E. que ya levanta polémica.
La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) puso en marcha un verdadero tsunami de actualizaciones salariales que impactan directamente en el bolsillo de los trabajadores rurales en diversas regiones del país. En un movimiento coordinado, se fijaron nuevas remuneraciones mínimas para actividades clave como la cosecha de tabaco en Salta y Jujuy, la manipulación y almacenamiento de granos en Tucumán, las tareas de riego en Mendoza y San Juan, la plantación y arrancado de plantines de frutilla también en Cuyo, y la cosecha de zanahoria en Santiago del Estero.
Estas resoluciones establecen las nuevas escalas salariales con vigencia escalonada a partir de mayo, junio, julio o agosto de 2025, dependiendo de la actividad y la provincia. Por ejemplo, los tabacaleros de Salta y Jujuy verán ajustes desde el 1° de mayo, mientras que los de granos en Tucumán y los frutilleros de Cuyo a partir de julio. Lo que no está incluido en estos básicos son el sueldo anual complementario (aguinaldo) ni las vacaciones, que se liquidarán aparte.
Pero la medida más resonante, y que sin duda generará debate, es la imposición de una "cuota de solidaridad gremial" del DOS POR CIENTO (2%) mensual sobre el total de las remuneraciones de todos los trabajadores involucrados. Los empleadores actuarán como agentes de retención y deberán depositar estos fondos en una cuenta especial de la U.A.T.R.E. (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores). Hay una excepción clave: los afiliados a la U.A.T.R.E. quedan exentos de este aporte.
Estos ajustes llegan en un contexto de alta inflación, buscando recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores del campo. La propia CNTA se comprometió a reunirse en los próximos meses (agosto, septiembre, octubre o cuando se solicite, según la actividad) para analizar posibles variaciones económicas que pudieran afectar las escalas y la necesidad de nuevos ajustes. Esto sugiere que la volatilidad económica sigue siendo una preocupación central.
"La imposición de una cuota de solidaridad gremial del 2% a no afiliados siempre genera controversia, es un mecanismo de financiamiento sindical que se discute en cada paritaria."
Para los trabajadores no afiliados a U.A.T.R.E., esto implica una reducción directa de sus ingresos brutos en un 2%, un punto a tener en cuenta en la liquidación de sus haberes. Para los empleadores, significa una nueva obligación como agentes de retención.