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La Dirección de Flora y Fauna *libera* la caza deportiva de especies exóticas invasoras hasta fines de 2026, sin cupos, encendiendo la polémica entre ambientalistas y el sector cinegético.
La última disposición de la Dirección de Flora y Fauna, firmada por su Directora Agueda Gazovic, ha desatado una verdadera tormenta en el ámbito ambientalista y productivo de la Provincia de Buenos Aires. Bajo el amparo de la Ley N° 10.081 y otros decretos, se autoriza la caza deportiva mayor de cinco especies exóticas: el Ciervo axis, Antílope negro, Ciervo dama, Ciervo colorado y Cabra salvaje.
Lo más impactante y controversial de la medida es que esta autorización se extiende desde el 1° de marzo hasta el 31 de diciembre de 2026 y, ¡atención!, se permite sin límite de piezas. Esta decisión de eliminar los cupos máximos de extracción se justifica oficialmente como una herramienta de "manejo poblacional" para controlar especies consideradas invasoras, que generan "impactos ecológicos negativos" y afectan sistemas productivos agropecuarios.
Para los cazadores, la medida implica la necesidad de contar con Licencia de Caza Deportiva Mayor vigente, Documento Nacional de Identidad o Pasaporte, y la correspondiente autorización de tenencia y portación de armas de fuego largas de cañón estriado (calibre no inferior a 7mm) o escopetas calibres 20, 16 y 12 con proyectil sólido tipo “brennecke”. Además, los cotos de caza habilitados deberán llevar un registro exhaustivo de los cazadores y sus capturas, remitiendo informes periódicos a la Dirección de Flora y Fauna.
"El manejo poblacional mediante la regulación de la actividad cinegética constituye una herramienta de gestión ambiental válida y necesaria", argumenta el texto oficial, buscando compatibilizar el aprovechamiento económico con la conservación de la biodiversidad.
Mientras el sector cinegético celebra una oportunidad de crecimiento económico y turismo en los municipios con cotos habilitados, los defensores del medio ambiente y la fauna nativa se preguntan si esta desregulación en el número de piezas no abrirá una caja de Pandora, con riesgos para el ecosistema y cuestionamientos éticos sobre la caza. La medida busca un equilibrio, pero el debate está servido.