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La ANMAT desmantela una red de productos alimenticios ilegales, prohibiendo fideos "Sin TACC" con gluten y aceites de oliva con rótulos fantasmas. ¡Tu mesa está en riesgo!
¡Indignación y alerta máxima en la góndola! La ANMAT ha dado un golpe contundente contra la ilegalidad alimentaria, emitiendo dos disposiciones cruciales que impactan directamente en la salud y el bolsillo de los consumidores.
La Disposición 10509/2024 prohíbe la elaboración y comercialización del producto 'Fideos secos de harina de arroz con morrón, libre de gluten, marca THANI, lote 209'. ¿La razón? Un análisis de la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (ASSAL) reveló que este producto, que se vendía como 'Sin TACC', contenía una concentración de gluten superior a la permitida por el Código Alimentario Argentino. ¡Una verdadera traición para la comunidad celíaca! El incidente se disparó por una denuncia de reacción alérgica en una menor. La firma NyG SRL fue emplazada y sus productos, decomisados. La ANMAT ya emitió una alerta a la comunidad celíaca: absténganse de consumir este lote.
Pero la cosa no termina ahí. La Disposición 10510/2024 desenmascara a dos marcas de aceite de oliva: 'Aceite de oliva, extra virgen, marca: finca Doña Marta' y 'Aceite de oliva extra virgen, premium marca ATENEA'. Ambos productos fueron prohibidos en todo el territorio nacional y en plataformas de venta online por carecer de registros sanitarios de establecimiento y producto, y por estar falsamente rotulados. Los RNE y RNPA que exhibían eran inexistentes o pertenecían a otras empresas.
La investigación se inició por reclamos de particulares y consultas a las autoridades de San Juan y Mendoza, confirmando que estos aceites son 'ilegales' y su trazabilidad y condiciones de elaboración son completamente desconocidas.
¿Qué significa todo esto? La ANMAT está reforzando el control, pero la proliferación de productos ilegales en el mercado es una amenaza constante. Para el consumidor, la consigna es clara: verificar siempre los registros sanitarios (RNE y RNPA) y desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser verdad. La salud no es un juego, y estos casos demuestran la importancia de exigir transparencia y legalidad en lo que comemos.