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El Gobierno vuelve a patear la pelota para adelante y posterga los aumentos de impuestos a los combustibles. Una medida de último momento para evitar un nuevo mazazo al bolsillo de los argentinos y la economía en general.
Justo cuando la aguja del reloj marcaba el inminente aumento de los combustibles para el 1° de febrero de 2025, el Gobierno Nacional, a través del Decreto N° 51/2025, decidió dar marcha atrás (parcialmente) y postergar nuevamente la actualización de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. Esta movida, que ya se convirtió en un clásico de la gestión, busca evitar un nuevo sacudón inflacionario y un impacto directo en los precios de toda la cadena productiva y el transporte. En concreto, los efectos de los incrementos remanentes diferidos, que debían aplicarse a partir del 1° de febrero de 2025, ahora se mueven. La actualización correspondiente al primer trimestre de 2024 se difiere parcialmente hasta el 28 de febrero de 2025, mientras que los incrementos del segundo y tercer trimestre de 2024 se postergan por completo hasta el 1° de marzo de 2025. Esta decisión representa un alivio temporal para los consumidores y las empresas de transporte y logística, que venían sufriendo el impacto constante de los aumentos. Sin embargo, también genera incertidumbre sobre qué pasará cuando estas postergaciones finalmente expiren. ¿Se aplicará todo el ajuste de golpe? ¿Habrá nuevas dilaciones? La medida, aunque bienvenida por muchos, es un parche más en la compleja manta de la economía argentina, que sigue en la cuerda floja con la inflación. Los ojos están puestos en el 1° de marzo, cuando se sabrá si el alivio fue solo una pausa o si el Gobierno encontrará otra forma de sortear el inevitable ajuste.
Significa que, por ahora, el precio de la nafta y el gasoil no subirá por la actualización de impuestos. Esto impacta directamente en el transporte, los alimentos y otros bienes. ¡Un respiro, pero hasta cuándo!
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