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Casi 20 mil millones de pesos se pondrán en juego en un vendaval de licitaciones que abarcan desde obras clave hasta insumos médicos y alimentos para los más vulnerables en Buenos Aires. ¿Quién se lleva la tajada?
La Provincia de Buenos Aires se prepara para un desembolso monumental de casi 20 mil millones de pesos en una serie de licitaciones públicas que prometen dinamizar la economía local, pero también generarán miradas atentas sobre la transparencia y la eficiencia del gasto. Este viernes, el Boletín Oficial reveló una catarata de llamados a licitación que impactarán en diversos sectores productivos y sociales.
Las obras públicas acaparan una porción significativa de la inversión. Distintos municipios impulsan proyectos clave para mejorar la infraestructura vial, construir viviendas y desarrollar espacios judiciales. También se destacan inversiones en la red pluvial de Mar del Plata y la modernización de la infraestructura portuaria en Bahía Blanca.
La salud pública recibe un impulso vital con la adquisición de equipamiento médico de alta tecnología, como tomógrafos, y una masiva compra de material descartable e insumos de cirugía para hospitales. Además, se licitará la provisión de oxígeno medicinal, la gestión de residuos patogénicos y equipos de laboratorio.
La seguridad alimentaria y el bienestar social son prioridades centrales. La Municipalidad de San Vicente destina más de $8.150 millones a programas como MESA y el Servicio Alimentario Escolar (SAE). Otros municipios también reforzarán la asistencia a vecinos con importantes licitaciones para alimentos.
Incluso el Banco Provincia se suma a esta ola de inversión con licitaciones para el mantenimiento de sus edificios y la adquisición de licencias de software, señalando una apuesta por la modernización tecnológica y el buen funcionamiento de sus operaciones.
Estas licitaciones representan una oportunidad de oro para empresas constructoras, proveedores de salud, firmas de tecnología y distribuidores de alimentos. La ciudadanía, sin embargo, estará atenta, exigiendo transparencia y eficiencia en la asignación de estos fondos, más valiosos que nunca en tiempos de ajuste.