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La Secretaría de Energía da luz verde a la megaexportación de Gas Natural Licuado de Southern Energy S.A. por 30 años, pero la clave para la estabilidad está en un gasoducto de 470 km que aún debe construirse. ¿Una apuesta al futuro con riesgo latente?
¡Atención, Argentina! La Secretaría de Energía acaba de desatar una bomba en el sector energético con la autorización de una megaexportación de Gas Natural Licuado (GNL) a la empresa SOUTHERN ENERGY S.A. (SESA, CUIT N° 30-71858062-1). Este proyecto, que se extiende por treinta (30) años (desde el 1° de septiembre de 2028 hasta el 31 de agosto de 2058), es un verdadero titán: busca exportar un total de CINCO MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y CUATRO MILLONES CINCUENTA MIL (5.464.050.000) MMBTU. Esto es un incremento brutal respecto a la autorización previa y promete catapultar a Argentina como un jugador global en el mercado de GNL.
La movida se enmarca en la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos N° 27.742 y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que buscan flexibilizar el mercado y atraer capitales. SESA planea la contratación de una segunda planta flotante de licuefacción ("MKII") y la construcción de un gasoducto dedicado de 36 pulgadas y 470 kilómetros que unirá Tratayén (Neuquén) con San Antonio (Río Negro), con una capacidad de transporte de VEINTIOCHO MILLONES DE METROS CÚBICOS por día (28 MMm3/d), estimando su puesta en operación en mayo de 2028.
Pero aquí viene la trama: la resolución, si bien celebra la autorización, introduce una condición que podría ser un punto de quiebre. La garantía de estabilidad de la exportación, un blindaje legal clave para los inversores, quedará supeditada a la efectiva construcción y puesta en operación del gasoducto. Esto significa que, si la infraestructura no está lista a tiempo, SESA deberá arreglárselas por su cuenta y riesgo para transportar el gas, usando la capacidad disponible en el sistema existente, ya sea firme o interrumpible.
"La aplicabilidad de la garantía de estabilidad... se encuentra supeditada a la ejecución y puesta en operación del respectivo gasoducto", subraya la normativa.
Las áreas técnicas del Ministerio de Economía ya advirtieron que no hay capacidad suficiente en el sistema de transporte actual para evacuar estos volúmenes sin la nueva obra. Esto convierte a la construcción del gasoducto no solo en un componente logístico, sino en el verdadero pilar sobre el que se asienta la seguridad jurídica y comercial de este megaproyecto. ¿Logrará SESA cumplir con los plazos y evitar un cimbronazo en su ambicioso plan de exportación? El futuro energético del país, y miles de millones de dólares, penden de esa tubería. Para los ciudadanos, este proyecto significa una inyección de divisas y potencial desarrollo regional, pero también la necesidad de un seguimiento estricto para asegurar que la infraestructura clave se concrete y no haya interrupciones en el suministro interno. Estén atentos a los avances del gasoducto.