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La Aduana de Tucumán publicó una lista negra de 47 infractores condenados a pagar multas y tributos millonarios, además del decomiso de mercadería. ¿Estás en la mira de la AFIP?
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero, a través de la División Aduana de Tucumán, ha puesto el grito en el cielo con una medida que sacude el submundo del comercio informal. Mediante un edicto oficial, se dictaron fallos condenatorios contra 47 personas por infracciones a los Artículos 986 y 987 del Código Aduanero. Estos artículos, para los que no están en la movida, penalizan la introducción o extracción de mercadería del territorio aduanero sin la documentación respaldatoria o mediante declaraciones falsas, lo que comúnmente se conoce como contrabando o infracción aduanera.
Los infractores deberán enfrentar un combo explosivo: el pago de multas y tributos de importación, que suman cifras astronómicas, y el comiso de la mercadería extranjera secuestrada. Para ponerle números a la indignación, las multas ascienden a un total impactante de $27.105.432,84 pesos argentinos, mientras que los tributos adeudados alcanzan los USD 40.795,58 dólares estadounidenses. Un golpe demoledor para los implicados, donde algunos deberán afrontar multas individuales de más de $11 millones y tributos superiores a los USD 18.000, como es el caso de CALLPA LARA SOLEDAD CLAUDIA.
La Aduana ha tomado esta drástica medida al ignorarse los domicilios de los involucrados, una práctica común para asegurar que la notificación llegue a todos, incluso a aquellos que intentan evadir la justicia. La mercadería incautada, por su parte, tendrá un destino incierto que será definido según su naturaleza y la normativa vigente, lo que podría ir desde la destrucción hasta la donación.
Para los 47 señalados, la situación no está cerrada. El Abog. Osvaldo Javier Acosta, Administrador de la División Aduana de Tucumán, informó que contra este pronunciamiento se puede interponer recurso de apelación ante el Tribunal Fiscal o demanda contenciosa ante el Juzgado Federal de Tucumán. Es una elección optativa y excluyente, pero crucial. Si no se apela, el fallo hará cosa juzgada y las condenas serán definitivas. Este aviso es una señal clara de que la Aduana está endureciendo los controles y que el Estado no da tregua a quienes intentan jugar por fuera de las reglas. Es un llamado de atención para todo el sector de comercio exterior: la ley se cumple, y las consecuencias pueden ser millonarias.