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La Aduana de Colón no perdona y condena a un ciudadano a pagar más de dos millones de pesos y perder sus bienes por una infracción grave. ¿Quién es el damnificado y qué pasó con su mercadería?
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero, a través de la Aduana de Colón, ha dictaminado una dura sanción contra el señor Juan GARAY (D.N.I. Nº 26.125.202). En un edicto publicado en el Boletín Oficial, se lo condena al comiso de su mercadería y al pago de una multa estratosférica que asciende a Pesos Dos Millones Dos Mil Ciento Cuarenta y Dos con Cuarenta y Un Centavos ($2.002.142,41). La infracción, prevista y penada en el artículo 987 del Código Aduanero, deja en evidencia la mano dura del Estado en el control del comercio exterior.
La resolución, firmada por Hugo Ramón Marsilli, Administrador de la Aduana de Colón, establece un plazo perentorio: si el Sr. Garay no abona la multa en QUINCE (15) días desde que la resolución quede firme, se iniciará un procedimiento de ejecución, tal como lo habilita el Código Aduanero. Además, se le informa que tiene la opción de apelar la decisión ante el Tribunal Fiscal de la Nación o la Justicia Federal en el mismo plazo.
Lo más impactante es el destino de los bienes decomisados: serán puestos a disposición de la SECRETARÍA GENERAL DE LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓN, que podrá ordenarlos para su comercialización o, en caso de no ser aptos o estar prohibidos, su destrucción. Este caso subraya los riesgos de las infracciones aduaneras y el poder del Estado para confiscar y disponer de la mercadería.
"Se pone en conocimiento del Sr. Juan GARAY (D.N.I. Nº 26.125.202), que... se ha resuelto su CONDENA al COMISO de la mercadería en infracción y al pago de una MULTA que se gradúa en una (1) vez su valor en plaza, equivalente al importe de Pesos Dos Millones Dos Mil Ciento Cuarenta y Dos con Cuarenta y Un Centavos ($2.002.142,41)."
Para el ciudadano, este edicto es un recordatorio de que las normativas aduaneras son estrictas y su incumplimiento tiene consecuencias económicas y patrimoniales severas. Es crucial estar informado sobre las regulaciones para evitar sorpresas desagradables. Estar al tanto de las publicaciones del Boletín Oficial y buscar asesoramiento legal son claves para navegar estas complejas aguas.