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La Comisión Nacional de Valores modifica las reglas del juego para la información de mercado en tiempo real, dejando las disputas entre participantes en el "ámbito privado". ¿Adiós a la intervención estatal en los conflictos bursátiles?
Un giro inesperado en el corazón del mercado de capitales. La Comisión Nacional de Valores (CNV) publicó este 30 de diciembre de 2024 la Resolución General 1044/2024, que introduce una modificación sustancial en la forma en que se resuelven los diferendos sobre la información de mercado (market data) en tiempo real.
El artículo 59 de las Normas de la CNV, que regula la difusión, distribución y redistribución de esta información, ahora establece una cláusula explosiva: "Cualquier diferendo, entre participantes del mercado de capitales, respecto del uso y/o destino de la mencionada información, así como su distribución y/o redistribución, quedarán reservados al ámbito privado".
Esta medida, que entra en vigencia al día siguiente de su publicación (3 de enero de 2025), busca, según la CNV, fomentar la simplificación de la negociación y lograr mayor liquidez y competitividad. Sin embargo, la decisión de privatizar la resolución de conflictos sobre un activo tan valioso como la información en tiempo real genera polémica.
Por un lado, puede interpretarse como un paso hacia la desregulación y la autonomía de los actores del mercado, alineado con principios pro-mercado. Los Mercados deberán seguir garantizando el acceso no discriminatorio a la información, con igualdad en la disponibilidad, costos y medios de entrega, y publicar sus aranceles. Pero si surge una disputa sobre cómo se usa o distribuye esa información, la CNV ya no será el árbitro.
Para los Mercados, Agentes miembros y sus comitentes, esto significa que cualquier conflicto deberá ser resuelto mediante acuerdos privados o instancias judiciales, sin la intervención directa del organismo regulador. ¿Será esto un incentivo para la autorregulación y contratos más claros, o abrirá la puerta a asimetrías de poder y litigios complejos? La movida de la CNV podría redefinir las relaciones entre los gigantes bursátiles y los pequeños jugadores, en una apuesta arriesgada por la eficiencia a través de la menor intervención estatal. El tiempo dirá si esta "mano invisible" trae orden o caos al mercado de datos.