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La ARCA publica un edicto explosivo con una extensa lista de infractores y deudas millonarias en la Aduana de Tucumán. ¡Quienes deben, que paguen o atengan las consecuencias!
¡Atención, infractores! La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), a través de la Aduana de Tucumán, ha lanzado un edicto de guerra en el Boletín Oficial, poniendo en la mira a decenas de personas que acumulan deudas millonarias en concepto de multas y tributos. Este aviso oficial, publicado el 27 de abril de 2026, no es un simple formalismo: es una intimación directa y una advertencia severa para quienes han eludido sus obligaciones con el fisco.
La lista es larga y los montos, escalofriantes. Desde deudas que superan los $9 millones (como la de FLORES CHOQUE, BASILIO, DNI N° 94.687.946, con $9.318.862,03) hasta cifras menores pero significativas, el total suma una fortuna que la ARCA está decidida a recuperar. Este movimiento se ampara en el artículo 1013, inciso h) del Código Aduanero, y la falta de pago acarreará la aplicación del temido Artículo 1122, que prevé sanciones aún más duras.
Lo más impactante para los deudores es que este edicto tiene el poder de interrumpir el plazo de prescripción de las deudas (Art. 806 Inc. a) del C.A.). Esto significa que, para todos los nombres que aparecen en la lista, el tiempo que tenían para zafar de sus obligaciones ha vuelto a cero. No hay escapatoria fácil.
Los intimados tienen apenas 10 días a partir de la publicación para impugnar los cargos ante la Aduana de Tucumán, ubicada en calle San Martín 610, 3er piso, San Miguel de Tucumán. Este plazo es perentorio y la inacción tendrá consecuencias directas en sus bolsillos.
Este despliegue de fuerza de la ARCA no solo busca saldar cuentas pendientes, sino que también envía un mensaje claro: la presión sobre los infractores aduaneros se intensifica. En un contexto de necesidad fiscal, el Estado no dudará en usar todas las herramientas legales a su disposición para maximizar la recaudación. Para los ciudadanos honestos, es una señal de que el control se refuerza; para los deudores, es el momento de enfrentar la música.