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La UIF endurece sus reglas para bancos, casas de cambio, tarjetas y fintechs, buscando un 'blindaje' contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, en una movida que impactará a millones de usuarios y empresas.
La Unidad de Información Financiera (UIF) no se anda con chiquitas y lanzó un verdadero misil regulatorio con las Resoluciones 199/2024 y 200/2024. Estas normativas, que actualizan y derogan resoluciones anteriores, buscan fortalecer a fondo el 'Enfoque Basado en Riesgo' (EBR) para prevenir el Lavado de Activos (LA), la Financiación del Terrorismo (FT) y la Financiación de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva (FP).
¿Quiénes quedan bajo la lupa? La Resolución 199/2024 apunta a las entidades financieras y cambiarias (bancos, casas de cambio), mientras que la 200/2024 se centra en emisores y operadores de tarjetas de crédito/compra, proveedores de servicios de cobro y/o pagos (fintechs y billeteras virtuales) y proveedores no financieros de crédito. Esto significa que un universo enorme de operaciones y usuarios estará bajo un escrutinio mucho más minucioso.
Los cambios más picantes:
Estas medidas son una respuesta directa a los estándares del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), del cual Argentina es miembro, buscando subsanar deficiencias en la lucha contra el crimen financiero. Si bien el objetivo es loable (combatir el delito), la contracara es un aumento significativo de la carga administrativa y los costos de cumplimiento para las empresas del sector, que deberán invertir en tecnología y personal para adaptarse. Para el ciudadano, esto podría traducirse en procesos más lentos y exigentes al interactuar con servicios financieros y de pago. La efectividad de estas normas se medirá en su capacidad para frenar el dinero sucio sin asfixiar la actividad económica legítima.