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El interventor del ENACOM, Juan Martín Ozores, ha desatado una serie de cancelaciones de licencias de servicios de comunicaciones, afectando a empresas y particulares de internet, valor agregado y telefonía. ¿Una purga o ajuste necesario?
En un movimiento que despierta interrogantes sobre el futuro del sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en Argentina, el interventor del ENACOM, Juan Martín Ozores, ha firmado una batería de resoluciones que cancelan licencias y registros de diversos servicios. Estas medidas, sintetizadas en los Boletines Oficiales, afectan a proveedores de acceso a Internet, servicios de valor agregado, e incluso telefonía pública y de larga distancia.
Entre los afectados se encuentran tanto personas físicas como Daniel Eugenio GONZÁLEZ, Marina JASOVICH y Horacio Oscar SOPERES, así como empresas de distinto porte, como WAANORI S.R.L., la COOPERATIVA DE TRABAJO AGROPECUARIO REGIONAL DON PEDRITO LIMITADA, y la conocida PROSEGUR S.A. (en su servicio de localización de vehículos). También se sumó a la lista PRIMER OPERADOR PRIVADO INDEPENDIENTE ARGENTINA S.A., lo que indica un barrido amplio que no distingue entre rubros o tamaños.
Las cancelaciones, con fechas de vigencia que se retrotraen a mediados de 2024, se formalizan ahora, generando un impacto directo en la operación de estas compañías y particulares. Si bien las resoluciones sintetizadas no detallan las causas específicas de cada cancelación (generalmente se deben a pedidos de los propios licenciatarios, incumplimientos o inactividad), la magnitud y simultaneidad de estas decisiones sugiere una revisión profunda por parte del organismo intervenido.
Para los ciudadanos, esto podría significar una reconfiguración del mercado de servicios, con menos actores en algunos segmentos, o bien, una mayor depuración de licencias inactivas, lo que en teoría podría fomentar una competencia más transparente entre los operadores activos. Sin embargo, la falta de transparencia en los motivos específicos de cada cancelación deja un manto de incertidumbre sobre la dirección que tomará el ENACOM en su rol regulador. Es crucial que los operadores del sector se mantengan vigilantes y actualizados sobre las normativas para evitar sorpresas.