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Una serie de resoluciones del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aprueba múltiples contratos de locación de servicios para artistas, inyectando fondos en el ámbito cultural pero abriendo el debate sobre la gestión de recursos públicos y la visibilidad de los beneficiarios.
El Boletín Oficial de hoy nos trae una verdadera cascada de aprobaciones por parte del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Nada menos que ocho resoluciones consecutivas (N° 333, 336, 337, 338, 339, 340, 341 y 342/MCGC/26) confirman la luz verde para una serie de contratos de locación de servicios artísticos. Esto significa que el Estado porteño sigue apostando fuerte por el sector cultural, garantizando ingresos para numerosos talentos locales.
Para los artistas y gestores culturales, estas resoluciones representan una noticia positiva: más oportunidades laborales y un respaldo económico crucial. Es la maquinaria estatal en acción, distribuyendo fondos para que la cultura no pare. Sin embargo, para los contribuyentes, surge la eterna pregunta: ¿quiénes son los beneficiarios de estos contratos y cuáles son los criterios de selección? La información detallada sobre los artistas o el monto específico de cada acuerdo no se revela en estas publicaciones, dejando un manto de discrecionalidad que siempre genera suspicacias.
El Ministerio de Cultura tiene la potestad de impulsar y financiar actividades que considera de interés público. El objetivo es fomentar la producción artística y garantizar la diversidad cultural en la Ciudad. Pero, como siempre, la transparencia es la clave. Estas aprobaciones, aunque rutinarias, nos recuerdan que el Estado sigue siendo un actor fundamental en el ecosistema cultural, con un rol activo en la promoción y el financiamiento. Es vital que los ciudadanos estemos atentos a cómo se utilizan estos recursos, para asegurar que beneficien a la mayor cantidad posible de artistas y que el proceso sea lo más equitativo y transparente posible.
'La cultura es un derecho, pero también una responsabilidad en su gestión', diría cualquier observador crítico.
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