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La Dirección Nacional del Derecho de Autor autoriza a CAPIF a gestionar colectivamente los derechos de productores de fonogramas y artistas intérpretes, centralizando el cobro y distribución de regalías. Una movida clave que promete mayor transparencia y control en la industria musical, pero que genera debates sobre el poder de las sociedades de gestión.
La Dirección Nacional del Derecho de Autor (DNDA), bajo el ala del Ministerio de Justicia, ha dictado la Disposición 1/2026 que autoriza formalmente a “CAPIF – CÁMARA ARGENTINA DE LA MÚSICA GRABADA” (CUIT 30521729739) a ejercer la gestión colectiva de los derechos conexos. Esto incluye a los productores de fonogramas y a los artistas intérpretes, en línea con la Ley N° 11.723 y el Decreto N° 1671/1974.
Esta medida no es menor: CAPIF, una de las entidades más influyentes del sector, ahora estará a cargo de la crucial tarea de recaudar y distribuir las regalías que se generen por el uso de la música grabada. La DNDA argumenta que esta autorización se da en el marco de una nueva regulación, impulsada por los Decretos Nros. 138/2025 y 143/2025 y la Resolución N° 536/2025 del Ministerio de Justicia, que buscó reordenar la gestión colectiva de derechos de autor y conexos.
El objetivo declarado es garantizar la transparencia y la representación efectiva de los titulares de derechos. Para ello, CAPIF ha sido incorporada al flamante “REGISTRO DE SOCIEDADES DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE AUTOR Y CONEXOS”. Un punto crítico es que la entidad deberá mantener su repertorio nacional y/o extranjero permanentemente actualizado y disponible para consulta pública en línea, de forma directa y gratuita. El incumplimiento de esta obligación podría acarrear la suspensión o revocación de la autorización.
Esta centralización del poder de gestión podría significar una mayor eficiencia en la recaudación para los artistas y productores, pero también reaviva el debate sobre el monopolio de estas sociedades y la necesidad de una fiscalización rigurosa para evitar abusos. Para los músicos y la industria, es un cambio que promete orden, pero que requerirá vigilancia constante. Los artistas y productores deben estar atentos a cómo CAPIF implementa estas nuevas responsabilidades.