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El INASE da luz verde a tres variedades de soja genéticamente modificada de SEEDCO S.A. y anuncia la solicitud de inscripción de un maíz de vanguardia de Pioneer, prometiendo un salto en la producción agrícola argentina.
El sector agropecuario argentino está a punto de vivir una verdadera transformación, tras la reciente movida del INSTITUTO NACIONAL DE SEMILLAS (INASE). En una decisión que impacta directamente en la productividad del campo, el organismo ha ordenado la inscripción de tres nuevas creaciones fitogenéticas genéticamente modificadas de soja de la empresa SEEDCO S.A.: las denominadas SEEDCO 30R23, SEEDCO 40R23STS y SEEDCO 58R23STS.
Estas variedades, que ahora cuentan con sus respectivos títulos de propiedad, representan un avance crucial en la biotecnología aplicada a la agricultura, ofreciendo a los productores nuevas herramientas para optimizar sus cultivos y resistir mejor a plagas y condiciones adversas. La medida se enmarca en la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas N° 20.247, que busca proteger la propiedad intelectual de las innovaciones en el sector.
Pero las novedades no terminan ahí. Un Aviso Oficial del mismo INASE ha desatado la expectativa al comunicar la solicitud de inscripción de una nueva creación fitogenética de maíz (Zea mays L.) de nombre 9CCWT2357R4, obtenida por la gigante Pioneer Overseas Corporation, Inc. y representada legalmente por Corteva Seeds Argentina S.R.L. Esta variedad se destaca por sus características únicas, como la ausencia de pigmentación antociánica en la primera hoja y el color incoloro de la plúmula, lo que podría implicar mejoras significativas en su desarrollo y rendimiento. Los interesados tienen un plazo de TREINTA (30) días para presentar impugnaciones.
"La aprobación de nuevas variedades genéticamente modificadas y la protección de la propiedad intelectual son motores clave para la competitividad de nuestra agricultura a nivel global", afirmó un especialista del sector, destacando el impacto de estas decisiones.
Estas resoluciones no solo benefician a las empresas directamente involucradas, sino que abren un abanico de posibilidades para los agricultores, que podrán acceder a semillas con mayor potencial de rendimiento y resistencia, lo que se traduce en una mayor producción y rentabilidad para el país. Es un paso firme hacia la modernización y tecnificación del campo argentino.
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