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La Secretaría de Agricultura da un paso gigante al permitir la comercialización de una soja genéticamente modificada de Corteva Seeds con doble resistencia, pero con una **condición crucial**: la venia de China, el gigante que define el destino de nuestra principal exportación. ¿Éxito asegurado o riesgo latente?
Argentina, potencia agroexportadora, acaba de dar el "sí" a una nueva variedad de soja genéticamente modificada (GM). La Resolución 115/2025 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca autoriza la comercialización de la soja con el evento COR-23134-4, desarrollada por la firma CORTEVA SEEDS ARGENTINA S.R.L.. Esta soja es una verdadera "súper-semilla", ya que ofrece protección frente a ciertos insectos lepidópteros y tolerancia a herbicidas inhibidores de la acetolactato sintasa (ALS), un combo que promete simplificar el manejo de cultivos y potenciar rendimientos. La decisión se basa en el triple dictamen técnico que exige la normativa, con evaluaciones favorables de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), el SENASA y la Dirección de Políticas de Mercados. La CONABIA concluyó que esta soja GM es "tan segura como la de cualquier soja comercial", y el SENASA confirmó su aptitud para consumo humano y animal. Sin embargo, la aprobación viene con una restricción de peso: el cultivo y la comercialización de esta soja están condicionados a la obtención del permiso de importación en la República Popular China. Este detalle no es menor, ya que China es el principal destino de las exportaciones de soja argentina. La Dirección de Políticas de Mercados advirtió sobre los "riesgos potenciales para la producción y exportación" si no se cuenta con la aprobación china, una lección aprendida de episodios anteriores con otros eventos GM que generaron stocks "no-comerciables".
"La autorización es un avance tecnológico para el campo argentino, pero la dependencia de la aprobación china subraya la vulnerabilidad de nuestra cadena de valor agroexportadora." Para los productores, esta nueva soja podría significar mayor eficiencia y rentabilidad al reducir la necesidad de aplicaciones de insecticidas y simplificar el control de malezas. Para el sector biotecnológico, es un espaldarazo a la innovación. Pero el fantasma de China planea sobre la medida: sin su luz verde, la semilla no podrá difundirse masivamente. Corteva Seeds Argentina S.R.L. deberá, además, presentar un Plan de Manejo de Resistencia de Insectos (PMRI) antes de la inscripción de cultivares. Esta resolución destaca la dualidad de la política agropecuaria argentina: por un lado, se busca la vanguardia tecnológica y la desregulación para la producción; por otro, la realidad del comercio internacional y la fuerte dependencia de mercados externos imponen límites y condiciones. El futuro de esta "súper-soja" está ahora en manos de Beijing.