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La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) otorgó múltiples permisos para el uso de radioisótopos y radiaciones ionizantes en aplicaciones médicas e industriales, garantizando la seguridad en sectores estratégicos. Un trámite rutinario que esconde la vigilancia constante sobre la energía atómica.

La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) ha dado a conocer una serie de resoluciones que, si bien parecen rutinarias, son cruciales para la operación segura de actividades nucleares en el país. Se trata de las Resoluciones 728/2025, 730/2025 y 731/2025, que otorgan permisos individuales para el uso de radioisótopos y radiaciones ionizantes en diversas aplicaciones.
Estas habilitaciones se dividen en dos grandes áreas: aplicaciones médicas (Listados 1065 y 1063) y aplicaciones industriales (Listado 1064). Esto significa que hospitales, centros de investigación, y empresas que utilizan tecnología nuclear para diagnósticos, tratamientos o procesos productivos, podrán continuar sus operaciones, siempre bajo estrictas normas de seguridad y cumpliendo con la Ley Nacional de la Actividad Nuclear N° 24.804.
El proceso de aprobación no es trivial. La Gerencia Seguridad Radiológica, Física y Salvaguardias de la ARN verificó que los solicitantes cumplieran con todos los procedimientos regulatorios, incluyendo la formación, capacitación y entrenamiento necesarios. Además, el Consejo Asesor en Aplicaciones de Radioisótopos y Radiaciones Ionizantes (CAAR) recomendó favorablemente los trámites. Un dato no menor: la Gerencia Asuntos Administrativos y Recursos confirmó que ninguno de los solicitantes registra deudas por la tasa regulatoria anual, un requisito indispensable para operar.
Para el ciudadano común, estas resoluciones garantizan que los procedimientos médicos que involucran radiaciones, como radiografías o tratamientos oncológicos, se realicen con el máximo nivel de seguridad. Para las empresas, significa la continuidad de operaciones que dependen de estas tecnologías, desde la esterilización de equipos hasta controles de calidad. Es un recordatorio de la vigilancia constante que el Estado ejerce sobre actividades de alto riesgo para proteger a la población y el ambiente. Sin estos permisos, muchas de estas actividades, vitales para la salud y la industria, simplemente no podrían llevarse a cabo. La ARN, con el respaldo de la Ley N° 24.804, revalida su rol de garante de la seguridad nuclear en Argentina. Mantenerse informado sobre futuras actualizaciones de la ARN es clave para quienes operan en estos sectores.