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El Banco Central flexibiliza las reglas de divisas para el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), permitiendo a los mega proyectos recibir fondos de socios y repatriar ganancias con menos trabas. ¿Llegan los dólares o es una puerta giratoria?
En una movida que busca desatar el potencial de las grandes inversiones, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha lanzado la Comunicación 'A' 8426, una verdadera bomba para el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Esta norma, que ya está dando que hablar, flexibiliza de manera significativa las condiciones para que los Vehículos de Proyecto Único (VPU) puedan registrar ingresos de divisas y, lo que es aún más crucial, acceder al mercado de cambios para la devolución de capital y la repatriación de aportes.
Hasta ahora, la burocracia cambiaria era un dolor de cabeza para los proyectos de gran escala. Con esta comunicación, los VPU adheridos al RIGI podrán computar como ingresos divisas que provengan de aportes o endeudamientos financieros recibidos por otras empresas residentes –léase, sus socios, accionistas o miembros de uniones transitorias– siempre y cuando esos fondos sean transferidos a la cuenta del VPU en un plazo de 5 días hábiles. ¡Una victoria para la agilidad financiera!
Además, se permite el cómputo de fondos liquidados antes de la norma si se demuestra su afectación al proyecto. También se facilita el cómputo de financiaciones para la importación de bienes de capital, incluso si fueron recibidas por entidades asociadas.
Lo más relevante para los inversores es la claridad que se le da al acceso al mercado de cambios. Para devolver capital de endeudamientos o repatriar aportes, los VPU se regirán por las mismas disposiciones que si hubieran recibido los fondos directamente. Esto significa menos incertidumbre y una señal de que el país busca ser más atractivo para el capital extranjero.
'Esta medida es fundamental para destrabar proyectos millonarios y dar previsibilidad a los inversores que apuestan fuerte por Argentina', afirman analistas.
El impacto será directo en las industrias que requieran grandes volúmenes de capital y tecnología, como la energía y la minería, que suelen ser las principales beneficiarias del RIGI. También el sector financiero verá un movimiento, al ser los intermediarios de estas operaciones. La promesa es más inversión, más empleo y más divisas, aunque la letra chica siempre es importante. Los ojos están puestos en si esta apertura realmente se traduce en un aluvión de dólares o si los inversores seguirán con cautela.