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La AABE pone en venta un valioso bloque de propiedades estatales en una de las zonas más exclusivas de Buenos Aires. ¿Un paso más en la desregulación o una oportunidad para inversores de peso?
La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) ha desatado una verdadera bomba en el mercado inmobiliario porteño con la Resolución 7/2025: se autoriza la subasta pública de un bloque de seis inmuebles ubicados en el corazón de Recoleta, en las calles Juncal y Basavilbaso. La tasación oficial del Tribunal de Tasaciones de la Nación asciende a la friolera de USD 13.080.569 (equivalentes a $13.800.000.000), una cifra que promete encender la puja entre los grandes jugadores del sector.
Esta medida se enmarca en la "decisión política del PODER EJECUTIVO NACIONAL de hacer prevalecer el mejor aprovechamiento y utilización del patrimonio estatal", un claro guiño a la estrategia de desinversión de activos públicos. Los seis inmuebles, con superficies que van desde los 158 m2 hasta los 536 m2, y un total de 207,98 m2 cubiertos y 383,86 m2 semicubiertos, están ubicados en una zona de altísimo valor, lo que los convierte en una oportunidad de oro para desarrolladores o inversores que busquen propiedades premium.
La subasta se realizará bajo el procedimiento de Subasta Pública N° 392-0004-SPU25, y los recursos obtenidos, una vez deducidos los gastos, se afectarán conforme a la normativa vigente. La Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos ya dio su visto bueno a la venta, lo que despeja el camino para la operación.
Para el Gobierno, es una forma de "racionalizar" y "optimizar" los bienes del Estado, buscando eficiencia y posiblemente fondos frescos. Para el mercado inmobiliario, representa una inyección de oferta de propiedades de alta gama y un indicador de la confianza de los inversores en la política de desregulación. Sin embargo, para algunos críticos, la venta de activos estatales de este calibre podría ser vista como una liquidación del patrimonio público en un momento de crisis económica.
Los ojos del sector de la construcción y las finanzas estarán puestos en esta subasta, que podría marcar un antes y un después en la valorización de los bienes inmuebles estatales en el país. ¿Quién se quedará con estas codiciadas propiedades y qué destino les deparará? El tiempo lo dirá.