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El Poder Ejecutivo vuelve a postergar parcialmente la actualización de impuestos a los combustibles, buscando 'estimular el crecimiento' pero sin evitar futuros ajustes que impactarán en el bolsillo de los argentinos.
El Gobierno Nacional, a través del Decreto 74/2026, ha decidido una vez más postergar parcialmente los incrementos en los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. Esta medida, que afecta directamente a la nafta sin plomo, nafta virgen y gasoil, busca aliviar la presión sobre los precios en un contexto inflacionario, pero solo difiere lo inevitable.
Los aumentos remanentes, derivados de las actualizaciones correspondientes al año calendario 2024 y los primeros tres trimestres de 2025, que debían aplicarse en su totalidad, ahora se escalonarán. Para los hechos imponibles que se perfeccionen entre el 1° y el 28 de febrero de 2026, los montos de impuesto se incrementarán en:
El resto de los incrementos se postergan hasta el 1° de marzo de 2026. Esto significa que, si bien hay un respiro ahora, la suba total llegará, posiblemente con mayor impacto acumulado.
Esta decisión tiene un doble filo. Por un lado, evita un salto brusco en los precios en las próximas semanas, lo que podría haber recalentado aún más la inflación y afectado directamente el costo del transporte, la logística y, por ende, el precio de todos los productos. Por otro lado, la postergación genera incertidumbre y la expectativa de un ajuste mayor en marzo, lo que puede llevar a comportamientos especulativos o a un golpe más duro para la economía familiar y empresarial en el futuro cercano.
"Con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible, resulta necesario, para los productos en cuestión, diferir parcialmente los incrementos remanentes originados en las referidas actualizaciones."
El Gobierno argumenta que busca un "sendero fiscal sostenible", pero la realidad es que estas postergaciones son parches temporales que no resuelven el problema de fondo de la carga impositiva sobre los combustibles. Los ciudadanos comunes deben estar atentos: este es un alivio momentáneo, pero la cuenta final se pagará. Es crucial seguir las actualizaciones del INDEC y las decisiones del Ministerio de Economía para anticipar el impacto real.