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Primero lo aprueban, luego lo anulan y vuelven a aprobar: la rendición de cuentas del subsidio al deportista Valentino Gabriel Oliveto genera un enredo burocrático que deja dudas.
Este es un verdadero 'pasamanos' burocrático que pone en evidencia la necesidad de mayor prolijidad en la administración pública. La Resolución N° 58/SECD/26 de la Jefatura de Gabinete de Ministros había aprobado inicialmente la rendición de cuentas del subsidio otorgado al deportista amateur Valentino Gabriel Oliveto. Sin embargo, a los pocos días, la Resolución N° 62/SECD/26 'deja sin efecto' la anterior y vuelve a aprobar la rendición de cuentas.
La falta de una explicación clara en el Boletín Oficial sobre este doble movimiento genera incertidumbre y alimenta la sospecha. ¿Hubo un error administrativo, un dato mal cargado, o una corrección de fondo en la forma en que se presentó la rendición? Si bien se trata de un subsidio a un deportista amateur, lo que a priori podría parecer un detalle menor, la corrección de una resolución ya publicada sobre el manejo de fondos públicos es un hecho que merece una justificación transparente. Para el ciudadano, este tipo de idas y vueltas refleja una posible ineficiencia o falta de control interno, lo que siempre es preocupante cuando se trata de dinero de todos. La importancia radica no tanto en el monto del subsidio, sino en la prolijidad de los procesos administrativos que garantizan la correcta utilización de los fondos públicos. Es crucial que los procesos de aprobación y rendición de cuentas sean claros y definitivos desde el primer momento para evitar estos 'papelones'.