¡Revolución en el Campo! El ganado argentino tendrá DNI electrónico obligatorio
SENASA impone la identificación electrónica obligatoria para bovinos, bubalinos y cérvidos desde 2026, una medida que promete transformar la trazabilidad, abrir mercados internacionales y generar polémica por los costos.
Índices de Impacto
Organizaciones
- SERVICIO NACIONAL DE SANIDAD Y CALIDAD AGROALIMENTARIA (SENASA)
- Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)
- SOCIEDAD RURAL ARGENTINA
Fechas Clave
¡Atención, productores ganaderos! Una verdadera bomba regulatoria acaba de estallar en el sector. El SENASA, a través de la Resolución 841/2025, ha decretado la identificación individual electrónica obligatoria para todo el ganado bovino, bubalino y cérvido a partir del 1 de enero de 2026. Esto no es un simple cambio; es una revolución tecnológica que busca dotar a cada animal de un "DNI electrónico" y transformar por completo la trazabilidad en Argentina.
La medida establece un "binomio" de identificación: una tarjeta visual y un dispositivo electrónico (botón RFID, bolo o microchip inyectable). Cada ternero/a de bovino y bubalino, así como los cérvidos criados con fines comerciales, deberán ser identificados al destete o antes de su primer movimiento. La normativa detalla con precisión dónde y cómo colocar estos dispositivos, y lo más crucial: deben permanecer en el animal durante toda su vida.
El objetivo es ambicioso: mejorar la sanidad animal, garantizar la inocuidad alimentaria y, sobre todo, abrir y mantener los exigentes mercados internacionales. Esto posicionaría a la ganadería argentina a la vanguardia global. Sin embargo, la implementación no será gratuita para los productores, quienes deberán asumir los costos de estos nuevos dispositivos y la gestión asociada. Desde el 1 de diciembre de 2025, se prohibirá la comercialización de dispositivos de identificación exclusivamente visuales, marcando el fin de una era.
Las sanciones por incumplimiento serán durísimas, incluyendo multas y acciones administrativas. Se exigirá la declaración de la aplicación de los dispositivos en un plazo de 10 días hábiles, y los establecimientos faenadores tendrán la responsabilidad de recuperar, desactivar y destruir los chips para evitar que ingresen a la cadena alimentaria. ¿Estamos ante el salto de calidad que necesita nuestra ganadería o frente a una carga insostenible para el productor? El debate está abierto y el campo se prepara para un cambio sin precedentes.
