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El Instituto Nacional de Semillas (INASE) lanza dos movidas clave: habilita variedades de camelina para un agro más diversificado y ajusta las riendas en la comercialización de trigo y cebada a granel con un nuevo sistema de rótulos de seguridad.
El sector agropecuario argentino se sacude con dos resoluciones del INASE que prometen cambios significativos. Por un lado, la Resolución 426/2025 le da el visto bueno a la inscripción de dos nuevas variedades de camelina sativa, CCE-40 y CCE117, en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares. ¿Qué significa esto? Que la Argentina se abre a una oleaginosa con un potencial enorme para diversificar la producción. La empresa española CAMELINA COMPANY ESPAÑA SL, representada por GLOBAL CLEAN RENEWABLE (ARGENTINA) S.R.L., fue la encargada de traer esta innovación. La camelina es famosa por su resistencia y su aceite de alto valor, lo que podría traer nuevas oportunidades de negocio y cultivos más sustentables para nuestros productores, un guiño a la biotecnología y la búsqueda de alternativas en un mercado global cada vez más exigente.
Por el otro, la Resolución 11/2026 mete mano en el control de la semilla a granel de trigo y cebada cervecera, implementando un sistema de "Rótulo de Seguridad IQR". La medida clave es que se contabilizará un rótulo por cada QUINIENTOS (500) kilos de semilla o fracción menor. Esto busca fortalecer la trazabilidad y fiscalización, asegurando que cada kilo de semilla fiscalizada tenga su respaldo documental. Los productores y comercializadores deberán ajustarse a este nuevo esquema, entregando la semilla con su Remito Comercial y los rótulos adheridos. Aunque parezca un ajuste administrativo, el objetivo es combatir la informalidad y garantizar la calidad genética de lo que se siembra, impactando directamente en la sanidad y productividad del campo argentino.
Ambas medidas, aunque distintas, apuntan a un sector agrícola más regulado y a la vez innovador. Mientras la camelina abre puertas a nuevos mercados y biotecnología, la nueva reglamentación de semillas busca ordenar el comercio y proteger la inversión en genética. Los productores deberán estar atentos a los nuevos requisitos para evitar problemas y aprovechar las oportunidades.
Para los productores, la posibilidad de nuevos cultivos como la camelina abre horizontes de rentabilidad. La nueva reglamentación de semillas implica mayor control y formalidad, lo que a la larga beneficia la calidad de la producción.
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