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El Instituto Nacional de la Yerba Mate deroga y modifica normativas clave, buscando simplificar controles y liberar la actividad yerbatera de injerencias estatales. ¿Una apuesta audaz por la libertad de mercado o un riesgo para la calidad del producto insignia?
El INSTITUTO NACIONAL DE LA YERBA MATE (INYM) ha desatado una verdadera revolución en el sector yerbatero con la Resolución 2/2026, aboliendo y modificando varias normativas que regían la producción y comercialización. Esta medida, impulsada por los Decretos N° 90/2025 y N° 812/2025 del Poder Ejecutivo Nacional, busca una simplificación administrativa y normativa sin precedentes, eliminando lo que el Gobierno considera "injerencias que no sean esenciales".
El punto más caliente es la nueva redacción del Artículo 8° del Decreto 1240/2002, que ahora prohíbe al INYM dictar normas que "provoquen distorsiones en los precios de mercado, generen barreras de entrada, impidan la libre iniciativa privada y/o interfieran en la libre interacción de la oferta y la demanda". Esto es un golpe de timón hacia el libre mercado en la actividad yerbatera, que históricamente ha tenido una fuerte regulación estatal.
Entre los cambios concretos en el "Reglamento de Control de Calidad de Materia Prima de Yerba Mate" (Resolución INYM N° 11/2017), se destacan modificaciones en:
Para el productor, esto podría significar menos burocracia y costos, facilitando la competencia. Para el consumidor, la expectativa es una posible mejora en la oferta y precios, aunque la discusión sobre el equilibrio entre desregulación y control de calidad se abre con fuerza. ¿Será este el mate que queríamos?