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El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) desburocratiza y moderniza las prácticas enológicas, autorizando el uso de Dimetil Dicarbonato (DMDC) para estabilizar vinos y aprobando la "Fermentación Diferida". Estas medidas buscan optimizar la producción, mejorar la calidad y dar flexibilidad a la industria frente a los vaivenes del mercado.
La industria vitivinícola argentina está de parabienes. El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) acaba de lanzar dos resoluciones que prometen desburocratizar y modernizar las prácticas enológicas, abriendo las puertas a mayor eficiencia y calidad en la producción de vinos y mostos. ¡Adiós a viejas trabas y bienvenida la innovación!
La Resolución 5/2025 autoriza la adición de Dimetil Dicarbonato (DMDC) al vino, una práctica ya avalada por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), la FDA de EE.UU. y el Codex Alimentarius. ¿Para qué sirve este químico? Es un estabilizante microbiológico que previene el desarrollo de levaduras y bacterias indeseables, y permite bloquear la fermentación en vinos dulces, semidulces y semisecos. La dosis máxima permitida es de 200 miligramos por litro. Esta medida unifica la normativa, simplifica procesos y exige a las empresas prestatarias de equipos dosificadores que se inscriban ante el INV y cuenten con certificados de aptitud técnica, asegurando así la calidad y seguridad de la práctica. ¡Menos burocracia, más ciencia para un vino perfecto!
Pero la sorpresa no termina ahí. La Resolución 6/2025 aprueba la "Fermentación Diferida", una práctica enológica lícita que consiste en la fermentación alcohólica de mosto virgen y mosto sulfitado desulfitado, conservados por métodos físicos y/o químicos. Esto es un cambio de paradigma para los productores. Significa que las bodegas podrán conservar mostos y fermentarlos en el momento que el mercado lo demande, optimizando el uso de la capacidad instalada y los recursos humanos. Además, ofrece una mayor flexibilidad para enfrentar las inclemencias climáticas que pueden afectar la cosecha. Los estudios del INV confirman que los vinos resultantes de esta práctica mantienen cualidades de frescura y juventud. Ojo: estos vinos se comercializarán exclusivamente en el mercado interno.
Para el sector vitivinícola, estas resoluciones son un aire fresco. Permiten a los productores adoptar técnicas modernas, mejorar la estabilidad de sus productos y responder con mayor agilidad a las exigencias del mercado. Para el consumidor, esto se traduce en vinos de mejor calidad y una oferta más variada y constante. Es una clara señal de desregulación inteligente que potencia la competitividad. Para mantenerse al tanto de futuras implementaciones y reglamentaciones, los productores y consumidores deben consultar el sitio web del INV y el Boletín Oficial.