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La ANMAT estableció nuevas y estrictas reglas de **Buenas Prácticas de Fabricación (BPF)** y aranceles para la elaboración, importación y comercialización de productos higiénicos descartables y de uso intravaginal. ¡Un golpe de timón para la seguridad de los consumidores, pero con costos para las empresas!
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) no se queda quieta y ahora pone el ojo en los productos de higiene personal. A través de la Disposición 10747/2024, se establecen flamantes y rigurosos requisitos de Buenas Prácticas de Fabricación (BPF) para un universo amplio de productos: desde los higiénicos descartables de uso externo hasta los de uso intravaginal. ¡Esto incluye desde toallitas femeninas y pañales hasta copas menstruales y tampones!
La movida busca garantizar la calidad y seguridad de estos artículos, tan sensibles para la salud de millones de argentinos. Las empresas que elaboren, fraccionen, envasen, acondicionen, importen o almacenen estos productos deberán someterse a inspecciones exhaustivas para obtener y mantener sus certificaciones de BPF. Sin el certificado vigente, no hay autorización de funcionamiento.
Pero la novedad no termina en la fiscalización. La ANMAT también fijó nuevos aranceles para todas estas tramitaciones, desde la solicitud inicial hasta las renovaciones. Esto representa un costo adicional para las empresas del sector, que deberán trasladar o absorber estos nuevos gastos. La renovación, por ejemplo, deberá solicitarse con NOVENTA (90) días de anticipación al vencimiento. Es un esfuerzo del Estado para proteger a los ciudadanos y asegurar que lo que compramos cumpla con los estándares más altos, pero también implica una mayor carga regulatoria para la industria.
Para el consumidor, esto se traduce en una mayor confianza en los productos que usa diariamente, aunque es posible que los precios se vean afectados por los nuevos costos de cumplimiento. La ANMAT, una vez más, muestra los dientes en pos del bienestar colectivo, aunque siempre con un ojo en el impacto económico.