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La Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes reglamenta la importación y exportación de residuos no peligrosos, prometiendo impulsar la economía circular pero con ojo vigilante. ¿Oportunidad o riesgo ambiental?
En un paso audaz hacia la economía circular, la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, bajo la tutela de Daniel Scioli, ha publicado la Resolución 393/2025, que establece los procedimientos para la importación, tránsito y exportación de residuos no peligrosos valorizados. Esta medida, que complementa el Decreto N° 1/2025, busca facilitar el comercio de materiales reciclables y reutilizables, pero con un férreo sistema de control.
El objetivo es claro: permitir que Argentina se integre más plenamente en la cadena global de reciclaje, importando materiales que puedan transformarse en insumos para la industria local, y exportando aquellos que puedan ser valorizados en el exterior. Las autorizaciones, emitidas por la Subsecretaría de Ambiente, tendrán una vigencia de 365 días corridos para importación y exportación, y 90 días para tránsito.
Pero no todo es color de rosa. La resolución es enfática en los controles y las sanciones:
La implementación de la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA) será clave para la gestión electrónica de estos permisos. Este marco normativo busca un equilibrio delicado: promover el desarrollo industrial y la sostenibilidad a través de la economía circular, sin convertir al país en un "basurero" de residuos ajenos. La clave estará en la rigurosidad de los controles y la eficacia del sistema para detectar y sancionar cualquier desvío. ¿Será esta la oportunidad para que Argentina se posicione como líder regional en la gestión de residuos valorizados, o una puerta de entrada a problemas ambientales disfrazados?