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El organismo de semillas da luz verde a una nueva arveja con derechos de propiedad y abre la puerta a una soja transgénica con triple resistencia a herbicidas, prometiendo cambios en el campo y encendiendo el debate sobre la biotecnología.
El Instituto Nacional de Semillas (INASE) sigue moviendo las fichas en el tablero agropecuario, con dos avisos que marcan el pulso de la innovación y la regulación en el sector. Por un lado, la Resolución 440/2025 trae novedades para los productores de legumbres: se ordenó la inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares de una nueva creación fitogenética de arveja (Pisum sativum L.) denominada CARRINGTON. Esta variedad, solicitada por la empresa RAGT 2N S.A.S. (representada en Argentina por RAGT ARGENTINA S.A.), ahora goza de protección legal, un paso fundamental para incentivar la inversión y el desarrollo en el mejoramiento genético de cultivos. La medida asegura los derechos del obtentor, fomentando la creación de nuevas variedades que beneficien al sector agrícola.
Pero la noticia que realmente levanta polvareda es el Aviso Oficial que comunica la solicitud de inscripción de una nueva creación fitogenética de soja transgénica (Glycine max (L.) Merr.) de nombre 3925 E, obtenida por SYNGENTA CROP PROTECTION A.G. Esta "super soja" es un cultivar modificado genéticamente que le confiere tolerancia a los herbicidas glifosato, glufosinato de amonio y 2,4 D. Según la fundamentación, se diferencia de otras variedades por su resistencia a la raza 3 de Phytophthora sojae y su comportamiento frente a las sulfonilureas. Este tipo de avances tecnológicos genera un debate recurrente sobre el impacto ambiental, la soberanía alimentaria y la dependencia tecnológica. Los interesados tienen un plazo de TREINTA (30) días para presentar impugnaciones, lo que abre una ventana para la discusión pública sobre el futuro de nuestros cultivos. ¿Estamos ante la próxima gran estrella del campo o ante un nuevo desafío para nuestra biodiversidad?