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El Poder Ejecutivo prorrogó por un año el plazo para adherirse al RIGI y ajustó sus reglas para potenciar inversiones en petróleo, gas y tecnología. ¡Se abren nuevas puertas para los grandes capitales!
En una movida estratégica y de alto voltaje económico, el Gobierno Nacional, a través del Decreto 105/2026, ha prorrogado por UN (1) año el plazo para acogerse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ahora se extenderá desde el 8 de julio de 2026. Pero eso no es todo: el decreto también introdujo modificaciones clave para optimizar su aplicación y "reforzar la seguridad jurídica", según el Ejecutivo.
Los cambios más resonantes afectan directamente a los sectores de petróleo y gas y tecnología. En el ámbito hidrocarburífero, se amplía la definición de actividades comprendidas para incluir la explotación y producción de nuevos desarrollos costa adentro de hidrocarburos líquidos y gaseosos, con un monto mínimo de inversión de USD 600 millones. También se alinea el monto mínimo de inversión para la exploración y producción costa afuera a USD 200 millones, buscando potenciar la actividad en un sector considerado "estratégico".
Para el sector de tecnología, que abarca desde biotecnología hasta inteligencia artificial, la definición de "ampliación" de proyectos preexistentes ahora incluirá la incorporación de un nuevo producto que implique una innovación sustancial (al menos 50% de diferencia en sus componentes) y un ciclo de vida útil de mercado de hasta 10 años, con una inversión mínima de USD 250 millones. Esto busca adaptarse a la dinámica de rápida evolución tecnológica.
Además, se ajustan las reglas sobre la importación de mercaderías por parte de proveedores adheridos al RIGI, el régimen especial de amortizaciones y la distribución de dividendos, buscando claridad y eficiencia. Un punto crucial es la modificación del artículo 100, inciso c), que precisa cómo se computarán las divisas provenientes del exterior para el acceso al mercado de cambios, incluyendo aportes de accionistas o socios del VPU, siempre que estén directamente afectados al Proyecto Único y garanticen su trazabilidad.
Este decreto es un claro guiño a los grandes inversores, buscando remover obstáculos y ofrecer mayores incentivos en sectores considerados motores de la economía. La extensión del RIGI y sus ajustes apuntan a maximizar la atracción de capitales de largo plazo, con la promesa de desarrollo económico y creación de empleo. Sin embargo, los críticos podrían señalar que estas medidas profundizan la flexibilización y los beneficios para las grandes corporaciones, mientras el mercado local sigue bajo presión. Es una apuesta fuerte por el modelo de inversión externa como motor de crecimiento.
19 de febrero de 2026
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