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Una batería de licitaciones privadas de varios hospitales bonaerenses revela una inversión urgente de más de $1.300 millones para asegurar medicamentos, descartables y equipamiento clave, buscando cubrir la demanda hasta fines de 2026 y evitar el desabastecimiento.
La salud pública provincial está en el ojo de la tormenta, y los hospitales bonaerenses responden con una cascada de licitaciones privadas millonarias para abastecerse de insumos críticos. El Hospital Zonal General Mariano y Luciano de la Vega de Moreno lidera la ofensiva con tres procesos que suman más de $588 millones para medicamentos y descartables. Le sigue de cerca el H.I.G.A. Dr. José Penna de Bahía Blanca, buscando $174 millones en medicamentos varios.
Pero la lista no termina ahí. El H.Z.G.A. Lucio V. Meléndez de Adrogué invertirá casi $290 millones en serología automatizada, un insumo vital para diagnósticos. Mientras tanto, el Hospital de Lobos busca un autoclave por vapor de agua por más de $131 millones, y el H.I.G.A. Evita de Lanús licita bacteriología automatizada por más de $88 millones. El H.I.G.A. General José de San Martín de La Plata, por su parte, necesita más de $399 millones para pinzas, suturas y otros introductores quirúrgicos, esenciales para el quirófano y hemodinamia. Finalmente, el H.I.A.C. Alejandro Korn de Romero busca $51 millones en insumos hematológicos y el H.I.G.A. Prof. Dr. Ramón Carrillo de San Vicente, $105 millones en equipamiento de laboratorio.
En total, estas licitaciones representan una inversión conjunta de aproximadamente $1.300 millones, con el objetivo de cubrir las necesidades hasta el 30 de junio o 31 de diciembre de 2026. La urgencia es palpable: asegurar la provisión continua de insumos y equipamiento para garantizar la atención a miles de bonaerenses. La ciudadanía espera que estos procesos sean ágiles y transparentes, sin retrasos que puedan poner en riesgo la salud de los pacientes. La eficacia en la gestión de estas compras es crítica para el funcionamiento de los servicios hospitalarios.
Directamente, estas licitaciones significan que los hospitales podrán seguir brindando servicios esenciales, desde diagnósticos básicos hasta cirugías complejas. La falta de estos insumos podría generar demoras, suspensiones de tratamientos y, en el peor de los casos, la imposibilidad de atender a quienes más lo necesitan. Es una carrera contra el tiempo para mantener la operatividad del sistema de salud en un contexto de constantes desafíos económicos y sanitarios.
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