Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Ministerio de Seguridad remueve y designa nuevos "responsables" de fondos y autoriza contrataciones. ¿Se busca eficiencia o se acomodan fichas en el tablero político?
El Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, ese bastión de la tranquilidad ciudadana, también es escenario de una constante reconfiguración interna que levanta cejas. Dos resoluciones recientes del Boletín Oficial muestran el habitual movimiento de piezas en el tablero de la administración pública.
La Resolución N° 183/MSEGC/26 deja sin efecto designaciones previas y nombra a nuevos Responsables de la administración y rendición de fondos para Caja Chica Común y Movilidad. Este cambio de manos en la gestión de fondos pequeños pero estratégicos es una práctica habitual en cualquier ministerio. Sin embargo, en un área tan sensible como la seguridad, donde cada recurso es vital, cualquier modificación en la cadena de mando y responsabilidad debe ser transparente y justificada. ¿Es una purga? ¿Una búsqueda de mayor eficiencia? Las razones detrás de estos cambios rara vez se explicitan, dejando a la interpretación del ciudadano el verdadero propósito.
Por otro lado, la Resolución N° 36/ISSP/26 autoriza la contratación de personal. En un contexto de ajuste y austeridad, toda nueva incorporación de personal en el Estado genera debate. ¿Son puestos genuinamente necesarios para fortalecer la seguridad de los porteños o se trata de una ampliación de la planta sin justificación clara? La falta de detalles sobre los cargos, la cantidad de personas o las funciones específicas de estos nuevos empleados alimenta la especulación y la desconfianza sobre el uso eficiente de los recursos públicos.
Para el ciudadano, estas resoluciones son un recordatorio de que la burocracia estatal no se detiene. Los cambios en la gestión de fondos y la autorización de nuevas contrataciones son procesos que, si bien pueden ser necesarios, deben estar acompañados de una total transparencia. En un ministerio que debe velar por la seguridad de todos, la opacidad en estos movimientos internos puede socavar la confianza pública. Los recursos destinados a la seguridad son limitados y deben ser gestionados con la máxima responsabilidad. Es crucial que se rindan cuentas claras sobre cada designación y cada contratación. ¡Tu seguridad y tu dinero lo merecen!