Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
Un decreto presidencial sacude la estructura del Estado: la Dirección Nacional de Manejo del Fuego pasa a la órbita del Ministerio de Seguridad Nacional. ¿Es el fin de la descoordinación en la lucha contra los incendios que azotan al país?
¡Atención, Argentina! El presidente Milei, con el respaldo de Patricia Bullrich, acaba de firmar el Decreto 81/2025, una movida que redefine la estrategia nacional contra los incendios. La Dirección Nacional de Manejo del Fuego y todas sus unidades dependientes, junto con sus presupuestos y personal, son transferidas de la Jefatura de Gabinete de Ministros al Ministerio de Seguridad Nacional.
Esta decisión no es menor: consolida al Ministerio de Seguridad Nacional como la Autoridad Nacional de Aplicación de la Ley del Manejo del Fuego N° 26.815. Hasta ahora, la administración del Fondo Nacional del Manejo del Fuego seguía en manos de la Jefatura de Gabinete. Con esta reestructuración, se busca una centralización y una mayor eficacia en la prevención y combate de los incendios, una problemática que cada verano pone en jaque vastas extensiones de nuestro territorio.
El decreto también ajusta el Organigrama de Aplicación y los Objetivos de varias jurisdicciones, incluyendo al Ministerio de Defensa en su articulación con la Prefectura Naval Argentina para el mantenimiento del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación. Pero el plato fuerte es la transferencia del manejo del fuego, que ahora estará directamente bajo el ala de Seguridad Nacional.
La principal implicación para los ciudadanos es la expectativa de una mejora en la respuesta estatal ante emergencias ígneas. La centralización de recursos y la toma de decisiones en un ministerio con experiencia en logística y despliegue territorial, como el de Seguridad, podría optimizar los tiempos de respuesta y la coordinación entre las distintas fuerzas que intervienen en estas catástrofes. Es un paso hacia una gestión más integral y expeditiva de una de las amenazas más recurrentes para el ambiente y la producción argentina.
En un país donde los incendios forestales y rurales son una tragedia recurrente, esta reorganización promete ser un antes y un después. Ahora, la pelota está en la cancha de Seguridad Nacional para demostrar que esta concentración de poder se traduce en resultados concretos y en una mayor protección para el patrimonio natural y las comunidades afectadas.